viernes, 17 de junio de 2011

Del azul al amarillo.

No sé cómo se hace el amarillo. No sé cómo se explica un color a un ciego. No sé qué haría si no pudiera ver. No sé mirarte sin echarme a temblar. No sé temblar sin arrugarme por dentro. No sé qué caos de camisetas mal dobladas y ropa tendida tengo en mi interior. No sé quedarme en mí, sin excusas ni pretextos. No sé Benedetti, no sé Góngora, no sé Neruda (ni sé si me gustas cuando callas) ni Shakespeare. No sé  hacerte un poema. No sé ser tu musa. No sé ser gaviota. Ni eterna, ni canción.
 No sé si peco de pesada. No sé cómo traducir mis sueños al brayle y que me toques y hagamos magia. No sé cómo perder esa palabra: magia. No sé dónde esconderla para que no me mire porque ya estoy coja. No sé susurrar a los caballos. No sé leer entrelíneas ni se me ocurre cómo alguien pudo vivir entre tinieblas. No sé amanecer sin echarte de menos, aunque te parezca poco. Ni sé llegar a tu vida como una ola, ni matar el amor sin usarlo. No sé pasar página sin que se me escape mucho tiempo. Ni sé contaminarte sin mezclarme contigo, conmigo, con todo lo que soy.
 No sé caer de pie. Por no saber, no sé ni dar saltos. No sé convertirme en agua. Solo se enredar todo lo que toco, ser una reina midas de la cochambre. No sé multiplicar panes y peces, ni caminar sobre las aguas. No sé de milagros. No sé nadar y no quiero guardar la ropa. No sé cambiar de programa la lavadora, encender el horno a "y cuarto", arreglar la bomba de la calefacción. No sé seducir con la mirada, jugar con el kit de armas de mujer ni hacerme de rogar  porque no me gustan las historias de plástico.
  No sé vivir así.
  No sé morir de amor.
  Ni sé por qué tengo el alma herida.
  Ni sé por qué debo salir corriendo.
  No sé cerrar las puertas.
No sé desnudarme despacio, ni vestirme deprisa (menos si eres tú quien está delante). No sé hacer un striptease, ni besarte a quemarropa ni follar a vuelapluma. No sé, ni soy.
 Si mantengo la distancia me congelo, si dejo que no se apague la llama me quemo. No sé qué número es el jodido "término medio". No sé cómo quitar las manchas de mora, ni sé qué moras quitan esta sensación.
No sé de trucos ni de trampas.
No sé vender crecepelos en las glorietas.
No sé cambiar una bombilla.
No sé cuánto dura el olor a verbena.
No sé dónde poner el verano.
No sé quién se inventa los chistes.
Ignoro por qué le perdimos el respeto a la risa.
No sé contar los pies a mis gatas.
No sé elegir el vino.
No sé bendecir la mesa.
No sé cambiar los días de color.
No sé quién te escribirá dentro de veinte años. No sé quién me desenredará el pelo.
No sé aantebajocabequiénsegúnsinsobretrasmediante when I'm sixty four.


5 comentarios:

Raúl dijo...

Leyéndote, uno sólo piensa en todo lo que sí sabes. Créeme.

ninive drake dijo...

pero si sabes ser Eva... y que te sigan... :)

evamaring dijo...

Gracias a los dos, pero no sé...:)Miles de besos!
eva

Anónimo dijo...

No sé muchas cosas. Sí sé, que me ha emocionado este post: lo he devorado con fruición. Buf, precioso.

El chico que...

evamaring dijo...

Quedan restos, de todo lo q quisimos, quedan restos y ganas de explicarlo todo y vaciarse. Nada más. Molan los soplidos.
e