domingo, 10 de julio de 2011

Verano y la ciudad.

Verano: sería imposible atravesar estos tres meses de calor sin mencionar esta palabra. Sale en cualquier conversación, sin venir a cuento, como si no nos lo creyéramos o como si a fuerza de nombrarlo quisiéramos formular un hechizo. A veces levanto la ceja- solo me sale de tanto en cuanto el enarcarla- cuando alguien descubre la piedra filosofal y dice "¡Es que estamos en verano!" Expresión que, cambiándole los términos, no escucho jamás en febrero, noviembre ni siquiera en navidad.
 Pero es decir "verano" y hasta las mentes más sensatas se descontrolan. No todo puede ser culpa del calor. Por ejemplo: yo he caído en algo que me prometí no hacer jamás. Engancharme a "Sexo en Nueva York". Sí, lo he hecho. Sí, ahora, cuando todo el mundo ya sabe más de la vida de Carrie Bradshaw que de la de Juana la Loca. Sí, cuando ya han vendido y revendido los ochenta packs de cuatro temporadas y dos películas. A estas alturas. ¿Por qué? 
Lo sé, pero voy a concederme una oportunidad para salvarme. "Porque es facilona, dulce y además...es verano". Los dos primeros adjetivos resultan obvios: de tan simple, de tan sencilla, de tanto echar mano de tópicos la serie roza en el 90% de sus capítulos lo superficial. Pero eso ocurría siempre, desde la primera columna de Carrie. Y además en una serie, la superficialidad es virtud: no vamos al cine a hacer diván ni psicoanálisis, vamos a escaparnos de la butaca. Así que si una serie de televisión consigue levantarnos del sofá y teletransportarnos al Village, celebrémosla porque es buena. Y "Sexo en Nueva York" lo consigue. Pero cuando empezó a emitirse ya lo hacía y yo, exquisita de mí, torcía el gesto y miraba hacia otro lado. Ese no puede ser el aútentico motivo.
 Es dulce. Sí. Augura un final feliz. Un beso de Mr.Big entre la 54 y la...sujetando a Carrie por la cintura y prometiéndole cuidarla siempre. En el fondo, en el amor eso es lo q esperamos: alguien que nos salve de la soledad y que pueda cuidarnos en el miedo. De ahí que Mr.Big sea otro arquetipo: no es el más guapo, no es el más interesante, pero es sín duda el que parece ofrecer más protección. Lo tiene crudo Steve- quien desde el principio está dispuesto a dejarlo todo para velar por el sueño de Miranda, la más independiente de las cuatro- para sacudirse su lado blandengue. Mr. Big da la talla y el rostro del hombre que te puede enamorar para toda la vida. La historia de siempre, la del principe azul que no nos quitaremos del subconsciente jamás- tal vez sea parte de nuestro código genético- ni con zapatos de Louboutin ni borracheras de Cosmopolitan o Moët Chandon. Pero de tan dulce es imposible, solo genera ilusiones y claro, si estas no se cumplen- es complicado que alguien me bese entre la 54 y la ...agarrándome por la cintura- desencantos. Así que verla para sufrir tampoco debe tener mucho sentido. No, debo descartar esta razón.
   Vayamos a la última: es verano... El dedo se hunde en esta llaga.En verano estoy fácil, soy carne de culebrón y de secta. Como cualquiera, no hay que escandalizarse conmigo. He llegado a Julio muy cansada, he tenido que romper mi hucha de viajes para subsistir ante los impagos- con lo que se ha desvanecido mi verano inglés- y por las tardes, cuando voy a trabajar parece que atravieso las calles de Tunez en lugar de las de Castellón ( no hay nadie y si me cruzo con alguna persona me parecen extraños, como en la canción de los Doors). Los días se hacen piscinas olímpicas en las que batir una marca nueva, que sube como el índice nikei. La mayor parte de la población ha huído de la ciudad y se ha trasladado doce kilómetros más al este, junto al mar. Yo que les veo de lejos, cuando atravieso Playetas o me acerco al Voramar me siento Victor Jara cantando aquello de "las casitas del barrio alto", los chicos llevan camisas de manga larga planchadas y huelen al último perfume de Kenzo. Las mujeres son livianas y no tienen nunca ojeras.  Es verano y salen los sábados, bailan moviendo los hombros y sonríen. Mientras a mí me gusta- siempre fuí una niña rara, no podía crecer de otra forma- quedarme en casa y darme una ducha muy larga y tumbarme en el sofá o en la hamaca o en el suelo y darle la vuelta a la última novela- apuro ya "Leonora"- y madrugar con la ciudad en silencio. En el fondo sé que me estoy escondiendo, que las noches del barrio alto me parecen un territorio vedado.
  El tiempo por delante, el que nos tiene preparados este verano es un inmenso océano, un océano por descubrir para el que no nos han vendido un kit de tres carabelas. El agua tiene el azul intenso de todas nuestras expectativas, todos esos sueños que, como el del príncipe azul, alojamos en nuestro subconsciente y se han quedado esperando: el de las noches de Shakespeare, el de los amores del Dúo dinámico, el de los viajes exóticos...su profundidad es paralela a la de nuestras debilidades. Y el reverso de la palabra verano es la soledad. Nadie quiere pasarse un verano solo. Por eso nos agarramos a cualquier cosa, a los campeonatos de paddle, a la cerveza y boquerón del chiringuito, a los talleres de caligrafía creativa, a los cines al aire libre, a las fiestas de los apartamentos (¿Hay algo más difícil de llevar? la familia no se elige, pero los vecinos tampoco. Las fiestas de agosto son unas navidades travestidas con banderines de paises y tinajas con sangría. Deporte de riesgo.)a los cruceros con pulserita, a las partidas de mus...el verano es, en resumen, una huida desesperada de nosotros mismos. Una carrera que termina en la última roca del espigón, donde acabamos lanzando una botella con mensaje dentro. En ella cuando nadie nos veía hemos escrito:
  "No me dejes.
Solo o sola"
De ahí que tengamos que repetirnos tantas veces donde estamos, para espantar al aburrimiento. De ahí que nos dejemos llevar por las fantasías de la HBO para matar las horas. De ahí que en las ciudades solo quedemos los que seguimos muertos de miedo.

5 comentarios:

Encani dijo...

Yo también me he enganchado....pero a lo bestia...¡quén me lo iba a decir a mi!!!!!. Cuando quieras nos pegamos una sesión de comentarios, sentadas a una mesa y comiendo.

Besos

Mapi dijo...

Otra enganchada (a estas alturas!).
Recuerdo cuando los demás hablaban (hace taaaantos años) de los maratones que se pegaban de sexo en nueva york y yo ponía esa cara de "yo no soy superficial"...
Y hace unas semanas, mientras mi pequeño terremoto dormía plácidamente y yo remoloneaba en el sofá haciendo zapping,me encontré a Carrie en divinity! Y te juro por dior que me quedé pasmada y ojiplática, riendo y llorando, mientras me ponía al día de la vida de esas cuatro amigas (y veo los episodios al tun tun, a las ocho de la tarde o a las dos de la madrugada mientras le murmuro al emule de mi vida que se de prisa en bajar, desde ahora, mi serie favorita, para que pueda verla desde el capítulo one).

evamaring dijo...

Estamos todas igual. Con lo que éramos...
besos
eva

Anónimo dijo...

Cada serie tiene su momento. Y hay momentos para "Sex & The City". Yo colateralmente la vi y creo que tiene su encanto porque habla de los tópicos, sí, pero ¿hay alguien cuya vida no esté salpicada de tópicos?

ah, y cuántos recuerdos de las fiestas de agostos...

Y qué decir de la frase "el verano es, en resumen, una huida desesperada de nosotros mismos"

El chico que...

evamaring dijo...

Los tópicos son iglús de la realidad. Y funcionan, tienes razón. Lo bueno de esta reposición es que nos ha bajado de la parra a las que nos creíamos "especiales". Demasiado Russian Red en vena!
besos
eva