Ha sido un año agotador, de evaluación contínua, como la egebé. Tal vez por eso he llegado a las últimas páginas de la agenda sin ganas para proponerme nada. Tengo las dos hojas en blanco, mirándome con cara de malas del barrio- a que no te atreves- y sigo caminando con las manos metidas en los bolsillos mientras pego patadas a una piedra: Ni dejar de morderme las uñas, ni el régimen, ni levantarme para saludar al sol, ni ahorrar para periquitos balineses, ni ponerme el sérum cada noche, ni reformar el blog, ni dejar el gin-tonic
(ahora que con un poco de suerte se pasa la fiebre de la copa de balón, el perejil y las bayas y vuelve a ser una bebida viejuna, de las que solo pedimos cuatro y queda paletísimo pedir London en los bares y bajan los precios y vuelve el francés de las gafitas de concha a los anuncios de swcheepes y te lo ponen en vasos de tubo o rescatas del mueble- bar de tu madre los restos de la boite y te chutas en soledad, aquí mi Xoriguer, aquí servidora, después de cenar, sin prisas ni espectáculo, sangre de riot en las venas y, en fin, en fin, ahora no me pienso quitar ni yo),
ni escribir novelas de caballería mes sí -mes no, ni recuperar las amistades perdidas aunque fueran peligrosas de esas que te chupan hasta el último hálito, ni apuntarme a clases de pádel, ni disfrutar de mi tiempo libre (qué coño, reivindico mi derecho al aburrimiento, que es algo que me están prohibiendo desde la infancia : "Eva, no se puede ser una niña aburrida" y claro, una que es de extremos se lanza sin paracaidas a la hiperactividad y no hace nada bien, es lógico) ni sonreir treinta y siete veces al día- tantas como nuestra temperatura corporal- para fortalecer el blanco de mi aura (que está un pelín parduzca con los sinsabores de la época) ni dejar de defraudar al fisco (need a erasmus en washington, pordiosss, si ese es mi castigo, que hagan de mí lo que quieran pero que me envíen a una casa blanca entre abetos- barrio residencial y equipo de ralph Lauren- que muero de la emoción y declaro el seis de febrero lo que les apetezca, pero mándenme una temporadita al extranjero por favorrr) ni hacer buena letra, ni tirar los papeles que encuentro por la calle (cartas de póker en el suelo, mensajes inacabados, listas de la compra, graffitis de amor) ni ponerme en la piel de la prima de riesgo, ni besar el pie de los mercados, ni fabricar ingenios de gratis para el tuiter, ni dejar de hablar de mi libro, ni firmar manifiestos que indiquen que no estoy-donde-estaba-ni-estaré-donde-me-busques, ni santificar mis fiestas de verano, ni morder en los polvos, ni ser la única gallina de corral- vieja y con ganas de arroz hasta que se me caigan los dientes- ni qué bello fue vivir, ni dar capotazos al aire para ver cómo pasa la brisa por medio, ni from lost to the river (que allí, en el río, solo nos espera un vídeo de Miguel idem), ni me quitte pas, ni me guardes ausencias que yo estoy cumplía y no me tienes que dar nà. Ni songs. Ni projects. Ní-agara.
(ahora que con un poco de suerte se pasa la fiebre de la copa de balón, el perejil y las bayas y vuelve a ser una bebida viejuna, de las que solo pedimos cuatro y queda paletísimo pedir London en los bares y bajan los precios y vuelve el francés de las gafitas de concha a los anuncios de swcheepes y te lo ponen en vasos de tubo o rescatas del mueble- bar de tu madre los restos de la boite y te chutas en soledad, aquí mi Xoriguer, aquí servidora, después de cenar, sin prisas ni espectáculo, sangre de riot en las venas y, en fin, en fin, ahora no me pienso quitar ni yo),
ni escribir novelas de caballería mes sí -mes no, ni recuperar las amistades perdidas aunque fueran peligrosas de esas que te chupan hasta el último hálito, ni apuntarme a clases de pádel, ni disfrutar de mi tiempo libre (qué coño, reivindico mi derecho al aburrimiento, que es algo que me están prohibiendo desde la infancia : "Eva, no se puede ser una niña aburrida" y claro, una que es de extremos se lanza sin paracaidas a la hiperactividad y no hace nada bien, es lógico) ni sonreir treinta y siete veces al día- tantas como nuestra temperatura corporal- para fortalecer el blanco de mi aura (que está un pelín parduzca con los sinsabores de la época) ni dejar de defraudar al fisco (need a erasmus en washington, pordiosss, si ese es mi castigo, que hagan de mí lo que quieran pero que me envíen a una casa blanca entre abetos- barrio residencial y equipo de ralph Lauren- que muero de la emoción y declaro el seis de febrero lo que les apetezca, pero mándenme una temporadita al extranjero por favorrr) ni hacer buena letra, ni tirar los papeles que encuentro por la calle (cartas de póker en el suelo, mensajes inacabados, listas de la compra, graffitis de amor) ni ponerme en la piel de la prima de riesgo, ni besar el pie de los mercados, ni fabricar ingenios de gratis para el tuiter, ni dejar de hablar de mi libro, ni firmar manifiestos que indiquen que no estoy-donde-estaba-ni-estaré-donde-me-busques, ni santificar mis fiestas de verano, ni morder en los polvos, ni ser la única gallina de corral- vieja y con ganas de arroz hasta que se me caigan los dientes- ni qué bello fue vivir, ni dar capotazos al aire para ver cómo pasa la brisa por medio, ni from lost to the river (que allí, en el río, solo nos espera un vídeo de Miguel idem), ni me quitte pas, ni me guardes ausencias que yo estoy cumplía y no me tienes que dar nà. Ni songs. Ni projects. Ní-agara.
Uffff,
()
(...)
(......)
Tomo aire y respiro.
(Dentro y fuera)
Uffff
Respiro como me enseñaron en pilates, por la barriga.
Me he quedado con ganas de quejarme del turno de oficio y de maldecir a mi molt honorable y a la generalitat- desde el último correo certificado del conseller me siento Nancyputa, que es una expresión que no conocía pero que ahora me gusta mucho, ingénua y además explotada sin gracia- porque a mí me están estafando, como a todos los abogados de la comunidad valenciana, pero a los que están haciendo el daño, a los que están robando con absoluta inmoralidad es a los ciudadanos que tienen derecho a la justicia y carecen de medios para pagarla, a esos, mis muy nobles señores, les están regateando los derechos fundamentales, lo básico- basíquísimo, luego no vengan a disculparse por lo estrecho de la coyuntura ni por las sisas de sus trajes. Yo seguiré trabajando hasta que la heroicidad de pasillo y cuartel de pueblo me ahogue, seguiré pagando mis impuestos y préstandoles el sudor de los tiempos a cambio de excusas gratuitas. Pero no por ustedes, mis honorables señores, sino por una cuestión de ética y dignidad. Que son dos variables que ustedes parecen haber olvidado en este tema.
....
uffff
....
ahora sí.
Cierro.
Corto y cambio, apago el walkie-talkie.
Me voy a la calle, vestida de rojo-clavel de acera.
Que seais muy felices.
Solo eso.
Felices sin pretensiones.
Felices sin más.
Con la cartera de ministros de vuestras vidas llena de contradicciones o de coherencia. Como queráis.
Felices como cuando nos enseñaron la palabra "magia", sin buscar explicación.
Ni rédito.
Que ya veremos dónde se esconde nuestra suerte.
Mientras tanto, brindemos:
Feliz año.

3 comentarios:
Feliz año, If!!! aunque ya te he dicho cuál es mi deseo para tí en el año que acaba de comenzar. Y sí, tienes razón, que no hay derecho a que el turno de oficio siga sin abonarse a los profesionales que lo ejerceis, sobre todo, a los que como tú, lo hacen sin distinciones, es decir, que defiendes con la misma fuerza, energía, intensidad y pasión a un cliente de pago, que a los que POR SUERTE les tocas tú en la justicia gratuita.
Feliz año Soon Yi. Gracias por tus deseos y por tu felicitación. Sabes q me encantó y q espero q sigas disfrutando de lo bueno-buenísimo q tienes a tu alrededor.
Lo del turno de oficio duele, insisto, no por mí- qué también me escuece, sería hipócrita si no lo reconociera. Yo trabajo porque lo necesito, sino me dedicaría a la lectura y a la contemplación- sino porque están cercenando algo que debiera estar dignamente remunerado y eso significa quitarles derechos a la gente sin recursos.
Lo que la mayoría de la sociedad desconoce o pasa por alto es q el turno de oficio no se paga de una forma acorde con los honorarios mínimos, es decir, que tal y como estaría si nos pagaran a tiempo lo que tenemos marcado por el baremo del 2005 ya supondría que los abogados renunciamos a un 40% de nuestros honarios mínimos para ayudar a quien menos tiene. Es decir, que ya es, sin recortes, impagos ni congelaciones un servicio social. Que no compensa económicamente. Que no genera ingresos.
Si a ello unimos que ahora se nos quiere rebajar esos pagos mínimos en un 60% y además no se nos abonan los atrasos (yo solo he cobrado un trimestre, creo, del 2011 y sigo trabajando para el turno en el 2012)lo q nos están pidiendo es que, además de no cobrar seamos cariñosos y solidarios.
Es terriblemente injusto.
Imagínate que pusieran los impuestos más gravosos a las oenegés.Saltaríamos, no? Pues esto es parecido.
No tiene nada que ver con los recortes de los farmacéuticos (a los que les han pagado mucho más del porcentaje adeudado y les debían mucho menos), sus condiciones de trabajo son absolutamente distintas.
Yo solo me pregunto qué pasaría si en la próxima guardia cuando me llamen de comisaría que tienen a cualquiera (porque puede ser cualquiera) detenido a medianoche por...lesiones, violación, amenazas, malos tratos, me sentara a hacer números con lo que cobro y les dijera que vuelvan dentro de seís meses porque a mí, como abogada del turno se me ha acabado el presupuesto para gasolina y cafés q me daba la Generalitat.
Es inmoral.
Absolutamente.
Y se trata de nuestra dignidad como personas, no como abogados.
En fin, q me enciendo.
Un abrazo,
eva
Tienes TODA la razón. No te faltan razones para estar cabreada. Es una GRAN injusticia.
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