miércoles, 21 de marzo de 2012

No es poesía todo lo que reluce

(Escribo este post con retraso, como lo hacen las modernas de pueblo: cuando llegan las noticias y las asimilan hasta les ha dado tiempo a los del intermedio a hacer una parodia. Pero lo escribo también consciente de mi condición, de la que no reniego, la de modernilla de provincias y ya mayor, al filo de guardar en cajas de los chinos las camisetas de rayas y los vestidos pop.)
Don Draper hubiera estado orgulloso. Sin mucho mérito y con una materia prima que parece inagotable (la tontería no tiene límites) un publicista ha conseguido que la más rancia de las marcas de los ochenta  resucitara a golpe de Ritz y lo ha hecho sin  tener que darle la vuelta al cuero.  En dos horas la campaña Oro 2012 (rebautizada #acampadaloewe) revolucionaba el twitter y se convertía en el comentario más frívolamente divertido del fin de semana. No solo se hacía con el trending topic, sino que además se convertía en la plataforma más eficaz para el lanzamiento de futuras estrellas. ¿Quienes? Los replicantes que se han prestado al anuncio testimonio, los hijos de lo que se ha llamado "la izquierda del caviar".  De esta manera los casi dos siglos de esfuerzo empresarial  quedaban condensados en cinco minutos de planos en los que predomina el amarillo- tal vez  el tono en que se refleja la luz sobre las habitaciones del Ritz, o del impacto ambiental de tanta mecha junta-  para después  evaporarse sin dejar rastro,  como el Aire de,  al mezclarse  con el pésimo castellano de los mutantes. Pese a ello, después de verlo, revisar las parodias que se han colgado en youtube (algunas censuradas) y leer los millones de comentarios que han surgido en la red, una llega a la conclusión de que lo más ventajoso de la campaña es que el ingenio lo ha puesto el público.
El publicista se ha limitado a pegarles un bofetón.El tipo, director de una agencia importante, ha llegado con sus estampados geométricos- vuelven los 20- y su formato documental- como los callejeros/viajeros-  dispuesto a dar el  pistoletazo de salida sin mancharse de pólvora. A partir de ahí el mérito es de los twiteros fundamentalmente que han estado brillantes, irónicos, sarcásticos y profundos sin perder la ironía. Simplemente geniales. Son ellos los que se merecen que los fiche Aaron Sorkin para su equipo de guionistas.
 Lo triste es que tanta inteligencia ha tenido para la familiar empresa un coste cero. Mientras los estorninos volaban, Don Enrique, director de las cuatro eles,  probablemente se frotaba los deditos de los pies de gozo. 
A las rutilantes estrellas, a estos niños del brasil español- tan rubios, tan flaquitos, tan rapados- les han regalado el bolso que lucían a cambio de sus poderosas frases: "Mucho vino bueno", "Estar enamorado es guay"  o "Me bajo del avión y pumba", entre otras. Las hay para todos los gustos y el anuncio es como una tómbola de la feria, basta con fijarse y te llevas tu peluche preferido. Bueno,  a ellos les han regalado el bolso y esa fama que tanto cuesta. Algunos ya la habían  heredado y otros  la conservarán a cambio de nada, tal vez a partir de ahora se dediquen a vender humo, o lo que es lo mismo esencia de la susodicha por las droguerías de los pueblos. Lo siento por Risto Mejide que lleva cuatro años intentando pulir los diamantes que le presentan en bolsas de mercadona en "Tú sí que vales", lo siento porque el golpe lo han dado los chicos de Don Enrique. Tal vez si el Corte Inglés fichara para su promoción de verano a los querubines de #hijostrospidos (los concursantes de "Quién quiere casarse con mi hijo") podríamos democratizar un poco el tema, pero me temo que nos llevan ventaja.
  Sin embargo, pese a la crítica superficial y facilona del sketch- ya me he confundido, del anuncio- que es lo que acabo de hacer y al margen del debate sobre si la campaña ha conseguido el efecto deseado (es decir si vale todo solo porque se hable de Loewe, aunque se ponga a la marca a caer de un burro) yo me preguntaba estos días quiénes eran los destinatarios de tanta publicidad barata. Cuál era el nicho de mercado que pretendía abonar Don Enrique. Después de diez minutos de mucho sudoku bueno- ya sabéis cuál es mi frase favorita del anuncio-  he llegado a la siguiente concluisón:
Se equivocan quienes piensan que la idea era venderles los Amazona a los jóvenes y jóvenas del 2012; esa es la excusa oficial para ocultar el verdadero objetivo de la campaña. El  anuncio- pese a los subtítulos- está dirigido a meter el dedo en la llaga de los cuarentones de este momento, los que a la edad de los protagonistas de la campaña del Oro pensábamos que llegaríamos a ser eternamente dinámicos y cuasi perfectos. Esos mismos que, alcanzada otra etapa, ni siquiera nos  acercamos a eso de ser tan cool ni tan superficiales como son los cachorros de la Movida más pija.
 Un chaval de veinticinco años no tiene ahora ni tuvo en los noventa - cuando el mileurismo, ¿alguien se acuerda de aquella denominación generacional?- posibilidad de arrimarse a los abrigos de cuero que gastaba mamá Lele o abuela Forqué. Sus ingresos no rozaban la etiqueta naranja de la firma, sin embargo, parecía posible que en un futuro  el joven o la jóvena- con vocación de yuppie, asesor, o community manager ya pasado el tiempo- pudiera darse una frivolidad de esas que anunciaban los suplementos los domingos y regalarse un chaquetón a lo victor manuel (si le seguía emocionando la canción protesta y gritaba en la ducha "Agapimu") o una cartera para las reuniones en el puente aéreo o un bolso que nada tuviera que ver con el Amazona de la Pantoja. Un bolso más Preysler: discreto, funcional y superlativamente chic, es decir todo lo q se espera de un bolso güeno
Lo que nadie esperaba era que alcanzada esta edad de joven político, aquella generación que no sabía cómo llamarse (lo de mileuristas ahora resulta hasta trágico, porque muchos ni a eso hemos llegado) la de la cuarta década y la quinta marcha, siguiera en el mismo sitio, es decir, al otro lado del escaparate, donde el vaho dibuja paisajes navideños. Es pues a los de mi generación a los q va realmente dirigido el golpe, ya que de entrada se  nos suponía la capacidad económica para llegar a un artículo de lujo, tal y como se rememora al principio de la propaganda. Pero no. Hemos soplado las velas y en la meta ya no quedaba nadie. Don Enrique nos lo dice con claridad dorada: "Se os han comido como a un sándwich. Ya no sois ni jóvenes, ni sobradamente preparados para esto".
  Tiene algo de razón, a nosotros que nos pasamos entre copas la  nochevieja del euro se  nos ha congelado  el futuro. ¿Y qué nos queda?  Era este el que se suponía nuestro momento. Era ahora cuando todos íbamos a sacar el inglés de la egebé, las matemáticas de las clases particulares y los primeros masters para retar en duelo de calle principal de este pueblo al cacique corrupto. Pero no hemos llegado. El lejano Oeste ya no es lo que nos enseñaban las películas de Sesión de tarde, ni la madurez tampoco.
  Así que hemos perdido la batalla. Que nos devuelvan los levis, los náuticos, los polos fred perry, los camper, los jerseys de privata, los karhu, que aquellas sí que eran marcas y no estas, de nuevos ricos, que al primer golpe de viento nos abandonan.
No es oro todo lo que reluce y además, ¿alguien ha pensado qué fue de todas aquellas pijas de los ochenta que siempre pronunciaron Loeffff?
¿Quién les va a reparar tanto daño?
Menos mal que nos queda el premio de poesía.

6 comentarios:

. dijo...

Creo que haces una lectura muy interesante del anuncio de Loeff..., yo no habría llegado ni a la mitad. Ahora me has hecho pensar.

Me paro aquí "El anuncio- pese a los subtítulos- está dirigido a meter el dedo en la llaga de los cuarentones de este momento, los que a la edad de los protagonistas de la campaña del Oro pensábamos que llegaríamos a ser eternamente dinámicos y cuasi perfectos."

Desde el punto de vista de la empresa... no hay publicidad más efectiva que la de crear insatisfacción al receptor de esa publicidad... es el ABC del marketing. Antiguamente había productores de bienes y servicios... y luego con la invención de la publicidad y el marketing, llegaron las empresas que producen consumidores. Antes se satisfacía la demanda y en cuanto se inventaron el marketing y todo esto... quieren que satisfagamos la oferta. La perversión de la economía siempre ha sido de campeonato... me voy por las ramas.


La juventud y su dinamismo frente a la madurez que nos pone sobre los hombros una carga de responsabilidades que hace que, unas veces inevitablemente y otras aparentemente, perdamos ese dinamismo y otras muchas cosas...

Yo estoy muy en desacuerdo con el elogio de la juventud, pero mucho mucho. Todo el mundo parece estar desencantado con la pérdida de la misma... y al perderse la juventud no se, es como si el pan al dejarse de amasar con las manos para hacerlo mecánicamente perdiese calidad poética.

De tu análisis surgen varias cosas... la conciencia de pertenecer a una época o a otra, la de pertenecer a una clase social o a otra, la de tener unos ideales o haberlos tenido a cambiarlos o pasar a mirarlos por el retrovisor, la de haberse arriesgado a haberse instalado en la cómodamente y por tanto perder la sensación de riesgo muy común en la juventud..., me vienen a la cabeza mil cosas.

Al final todo viene de una insatisfacción con nosotros mismo. Cuando se es joven pensamos en alcanzar unos objetivos y cuando se ha madurado y sobretodo nos hemos acomodado tenemos la insatisfacción de no haberlo conseguido y nos quedamos ahí... pasamos de una etapa en la que intentábamos resolver nuestras preguntas a otra en que la mayor parte de las preguntas que intentamos resolver son las de los que nos rodean...

Y luego están los que más molestan... los que sentados en su comodidad pero tremendamente resignados, los que han perdido las ideas, los que se llaman realistas, alegres conformistas... en cuanto hay alguien que tiene chispa lo llaman nihilista.

No importa nada haber dejado de vivir en poesía para hacerlo en prosa. A mi me gusta muchísimo la prosa, es más en muchas prosas hay más poesía que en la propia poesía, que se lo digan a Rulfo y su Pedro Páramo. Los que vivimos en prosa sumamos nuestra prosa a la poesía anteriormente vivida, en cambio otros, suman recitar decadente de poesía a su poesía vivida anteriormente.

Me voy por las ramas Eva...

Hay una novela que habla sobre todo esto, el autoengaño,el sospechar de uno mismo, los exitos inalcanzados la madurez frente a la juventud, el idealismo y la realidad. Es maravillosa, "La conquista del aire" de Belen Gopegui, si puedes leela.

encarnisabina dijo...

No había visto el famoso anuncio lo acabo de ver tras leer tu post y lo único que me ha provocado es risa...me parece tan irreal respecto de mi vida...los protagonistas son como jóvenes atontados, sin chispa, ninguno dejaba de arrastrar vocales al hablar como cuando vas ciego.

Bueno , si les sirve de algo a los de loewe yo no me compraré nunca un Amazona, aunque pueda, siempre me ha parecido un macutico ridículo...aunque supongo que mi opinión de cuatentona con posibles justos les importa un pito.

Besos

evamaring dijo...

Uf, gracias . Muchas gracias por este comentario q sabe a carta. Empiezo por el final, con la emoción según la voy digiriendo:

1. Gopegui.
Hubo un tiempo en que todas las tesis sobre la novela estaban contenidas en "La escala de los mapas", de Gopegui. Una de mis amigas más cercanas estaba enamorada del libro y dijo esa frase de tesis que yo rapidamente copié.
Empecé a leerla y me descolocó el personaje de Brezo. Gopegui utilizaba un código que para mí era imposible de descrifrar. Tenía una prosa medida, muy poética e intensa, pero a mí no me llegaba su mensaje. Sí el ritmo, sí la belleza de algunos pasajes, no el todo. Terminé "La escala de los mapas" dos veces y las dos me quedé perturbada. Está en el comedor, junto con otros de Mrs. Bértolo que no he llegado a empezar, entre ellos "La conquista del aire" que citas. Ahora me ha picado la curiosidad, esa es una razón para volver a Gopegui.Te contaré.

2. La prosa nuestra de cada día.
Yo soy muy de prosa. Como quien venera a la Pantoja o sigue a los de Wilco, igual, pero con excepciones: la poesía me cuesta más pero a ratos me encandila y me rapta. No veo inconveniente en una u otra. Tampoco veo obligado elegir, pero tal vez sea algo parecido a lo de los sexos, que caben dos posibilidades esenciales y múltiples mixtas. En cualquier caso, encuentro riesgo en las dos. Y me gusta la valentía y la honestidad de lo escrito. Algunos premios Loewe son muy valientes. Brillan de verdad, sin generar insatisfacción ajena.

3. No me gusta la insatisfacción, aunque la practique. Me parece sano cierto inconformismo, cuestionarse las cosas, analizar por qué reaccionamos con violencia- ¿te has dado cuenta de las veces que he insultadp a unos desconocidos con la excusa de un post? esta noche mientras cocinaba me daba cuenta de la agresividad de mi discurso y me daba rabia- o con rechazo ante determinadas situaciones. El inconformismo genera movimiento, aunque puede pasarse los límites de velocidad y acabar estrellándonos contra la cuneta. La insatisfacción me parece un estado más profundo, un prólogo a la apatía. Por eso me asusta.
No creo que los de Loewe hayan conseguido su objetivo. Creo tanto en "la bondad de los desconocidos" como en la madurez (y sensatez) de la mayoría. No corren buenos tiempos para el lujo, aunque nos lo vendan tan barato ("Mujeres millonarias", "Gossip girl", "quién vive ahí" en la tele; sillas de exquisito diseño en el AD, por ejemplo...) y en general somos emocionales, pero no tontos. Saltamos sí, pero con más cordura de lo que se creen. La viralidad- como me decía ayer otra amiga- de ciertas campañas no beneficia. Solo con imaginar qué habrán pensado los franceses o los noruegos después de ver esta campaña y sentir ese cinturón estrecho del ridículo. Así que no, no ha funcionado, aunque los del marketing de empresa lo tuvieran tan claro.
Funciona mejor su premio de poesía, insisto.
POr último, la madurez, mi tema estrella- a lo Umbral "he venido aquí a escribir sobre la madurez, oigan"- después de unos años haciendo el gilipollas y renegando de ella, creo q es una etapa más. Con sus vicios, sus aciertos.
Tiene un sabor distinto, pero cuando te acostumbras...es fantástico.
No me quito un día de encima. Ni un solo aleteo de pestañas.
No soy joven, ni rubia, ni anoréxica, ni siseo, ni me río de ellos. A veces arrastro el "osea" y tengo coletillas infames que voy atesorando según pasa el tiempo.
Es así.
Ni la becaria del santander ni la rubia del amazona me dan envidia. Admiro a mis amigas y amigos.
A mis padres y los de su época por bregar con tanta energía con esta vejez tan fea.
Y pese a la crisis, no me cambio de época. Me gusta así.Suena cursi pero cada día me siento más viva.

y ahora ya que debo haber consumido el turno de "por alusiones" con este comentario eterno, me despido.
Gracias por venirte por las ramas .
Ha sido un placer leerte.
Un abrazo

eva

evamaring dijo...

Al,
para la risa en el Twitter : #acampadaloewe y #loewe. Geniales, en serio.
sobre el amazona, yo no creo que pueda ni deba ni quiera.Pero después del anuncio, con sinceridad, creo q menos. A mí lo q me provoca esta promoción es vergüenza ajena y decepción (que es culpa mía por pardilla).
Poco más.Pero serán los cuarenta.

Besos millll

SONIA dijo...

Sencillamente SUBLIME!!!!

evamaring dijo...

Ay Sonia, ya no sé cómo agradecerte tanto.
Besos
eva