viernes, 13 de abril de 2012

N322, sin noticias de Waldemar.

El hermano de Waldemar me quita el sueño. Waldemar tenía un don: hacía raíces cuadradas de cinco cifras sin mover las pestañas. Con seis años, un pantalón de pana y diez dedos gordezuelos como morcillas de arroz, Waldemar se convertía en el ministro de economía y hacienda todas las tardes, a eso de las siete y media. El hermano de Waldemar- dos días intentando recordar su nombre sin éxito- era mayor y por eso llevaba la voz cantante. Pero se equivocaba un poco. Cuando Jesús Vázquez, vestido con un peto vaquero y camiseta ceñida blanca, les acercaba el micro, a Waldemar le subía la fiebre y se le ponían los ojos vidriosos, mientras que a su hermano le entraba la incontinencia discursiva. El mayor hablaba, el pequeño fijaba su manita con los dedos doblados hacia dentro, clavándolos en los surcos de la pana y esperaba que le pusieran a prueba.
Eran los mejores de "Hablando se entiende la basca". Ni Rayito, con su guitarra flamenca, los podía destronar.
Pero sobresalían gracias a Waldemar, que no decía ni una palabra pero tenía su cabeza hecha de fichas de cálculos matemáticos y unos dedos más fiables que cualquier unidad informática. Cada vez que le ponían una operación (un combo de suma, resta, enésima potencia y raíz cuadrada sazonada con integrales) Waldemar se mordía el labio inferior- sabía que la cámara le enfocaba- se destrozaba las pupas que le salían del subidón de fiebre y bailaba con los dedos. Sus mejillas se volvían pequeñas manzanas de las de hacer pasteles, el resto de los invitados al programa suspiraba, su hermano ponía los ojos en blanco y de repente él, con voz de villancico daba el resultado exacto.
El teatro se desbordaba.No cabían más aplausos.
Contaba el hermano de Waldemar que a su padre le gustaban mucho las matemáticas. Yo me los imaginaba volviendo de la escuela a casa, en un pueblo rodeado de trigo cerca de Albacete- no sé por qué los situaba allí, en un lugar del que tampoco sé, cómo voy a saber, el nombre- con sus carteras de cuero gastado y cierre de pastilla en la espalda, sin hablar demasiado. Les veía haciendo los deberes en una mesa de la cocina a la que le faltan azulejos, y con una madre gordita y risueña, como Waldemar cuando acertaba. Creía que apenas veían la tele y que después de cenar el padre jugaba con ellos a las matemáticas de los piñones y las castañas en la mesa de un brasero.
Llevo tres días preguntándome qué habrá sido de Waldemar y cómo se llamaba su hermano. Si no hubiera crisis tal vez Waldemar hubiera llegado a ser un teórico de las matemáticas, de esos que asesoran a los mercados y sus deditos gordezuelos estarían llevando las riendas de nuestra economía. Pero como están las cosas, y con las pocas posibilidades que existen ahora para despegar, puede que Waldemar sea administrativo en una bodega de la zona de Utiel Requena,con suerte.
Puede que siga llegando a casa pronto, que haya cambiado los cuadernos rubio por los sudokus y que se le pongan brillantes los ojos cuando haga economías con el sueldo para llegar a fin de mes. Que tenga un bote de canicas de colores guardado de aquella época y las cintas en vhs de los programas a los que fueron él y su hermano.
También puede que conserve una fotografía presidiendo el comedor con su hermano y Jesús Vázquez delante de la propaganda de Cheiw.
O que cada veinte días se pregunte si no hubiera sido mejor marcharse del pueblo -con su hermano, cómo no-y estar trabajando ahora en Madrid, en una sucursal de Bankia en Manoteras.
No lo sé.
Pero hay carreteras y tardes de trabajo con fiebre que hacen que eche de menos las meriendas con Waldemar.


ps: No he encontrado ninguna imagen ni vídeo en youtube de Waldemar. Si alguien sabe algo, por favor, que me envíe el enlace. Gracias.

2 comentarios:

SONIA dijo...

Nunca vi "HABLANDO SE ENTIENDE LA BASCA", qué pena que comentes que no hay vídeos en youtube de Waldemar, me encantaría ponerle cara, tanto a él como a su hermano, aunque no hace falta, has logrado que yo también los imagine tal cual tú los imaginabas. Tienes entre otras esa gran virtud.....consigues con tus relatos llevarme a donde quieras.
Soony

evamaring dijo...

Waldemar era uno de nuestros personajes favoritos en la universidad. Merendábamos viendo "Hablando se entiende la basca" y flipábamos con él. Ahora es una broma nuestra,cuando tenemos q organizar algo o hablamos de los sueldos siempre pensamos en él. No sé por qué la última vez q hablé con Rosa- antes de este post- surgió esta escena y me puse a divagar. Solo era eso.
Pero me gusta q imagines a Waldemar.
Un beso, Sonia.