domingo, 28 de septiembre de 2008

Manifiesto ilusionista (comienzo de domingo)

"Se ríe de la cicatriz quien no ha sentido la herida"
Romeo y Julieta, W.Shakespeare
Las mujeres ya no fuman a escondidas, los galanes están en extinción. Sé que suena reaccionario, pero es que el cine a veces me hace serlo. Se muere Paul Newman entre los deuvedés y ya no me arreglo para cenar ni me pido un dry martini, ni lucho contra los prejuicios de la vieja Inglaterra a la espera de Darcy. Jane Austen siempre estuvo en los cielos, en la misma esquina en la que se citaron Gary Cooper y Pilar Miró una noche tan solos en su delirio. No volveremos a Mayerling, ni a Tara, ni besaremos a Rutger Hauer bajo la lluvia y eso que él vio naves más allá de Orión mientras nosotros encontrábamos en sus pupilas explosiones que creaban nuevas galaxias. Ya no se me levanta la falda ni en las citas más peligrosas, tentaciones que viven arriba o abajo, en un lugar en el mundo donde nunca doblan las campanas. He metido en la maleta una foto que me guíe hasta París, Texas antes de que se desvanezca el cielo sobre Berlín, el Padrino queme mis libros, Solal se case con Arianne y termine la guerra. Ya no creo en Shakespeare ni bendigo a Dostoievsky. Cualquier día tomaré el nombre de Heathcliff en vano y romperé los vestidos verdes porque nunca fueron tan delicados, tan sutiles, tan significativos como el de la novela de Mc Ewan. No me servirá la música, ni los abrazos de Schiele, ni el rojo de los labios ni el de Rothko. Cualquier día cortaré las cintas del corsé que me recordaba el fetichismo de Buñuel y dejarán de importarme los años veinte, el amor victoriano, la pasión del trópico, los husos que te duermen cien años. Cualquier tarde estaré muerta o dormida en trenes que nunca llegan a tiempo.Que es lo mismo que vivir tan fría.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces el arte es un espejo; otras, una ilusión. La ficción alimenta ecos, imágenes que rebotan y que producen interferencias con la realidad. Ondas de luz que se anulan mientras otras se amplifican. Así es como se define nuestro nuevo espectro visible del mundo, escondiendo determinados estímulos y sobreexponiendo otros. Nada es entonces como parece. Y en la parte del espectro de luz que nos es velado aparecen ellos, los personajes de ficción: Rachael Rosen no fumaba a escondidas mientras que Elizabeth Bennet tal vez lo hiciera. ¿Es esa la diferencia entre un humano y un replicante? ¿No hay nada más humano que mentirse a sí mismo? ¿Acaso la ficción es una mentira que nos decimos a nosotros mismos hasta terminar creyéndola? Si lo hacemos los humanos, porque no los replicantes. ¿Quién puede culpar a Rachel de creerse humana? ¿Quién puede asegurar que Elizabeth no fumaba a escondidas? La ficción completa el punto ciego de nuestra visión. Es lo que hace el cerebro. Y lo que nos hace sentir vivos.

Abrazos y besos.

Isaac dijo...

Hoy me siento menos mujer.

evamaring dijo...

Garp, me callan tus reflexiones hoy lunes.Además me callo porque no sé con certeza dónde están los límites de lo real y de lo que fabulamos, de la genética y lo aprendido. Tampoco sé si quiero descubrir tantas fronteras. Bastante tengo con crecer que es lo que me ocupa ahora.Pero mil besos y abrazos agradecidos.


Isaac,qué sorpresa verte por aquí, me has pillado en pijama y con la casa hecha un desastre, qué digo, peor, al final de un lunes de final de mes y de verano...Un caos. Aún así me duele saber que hoy te sientes menos mujer, precisamente porque mujeres como tú son las que se echan de menos, para no distanciarnos tanto de los hombres. En fín, que espero que la culpa la tenga mi romanticismo de serie por deletrearme así. Un abrazo muy fuerte!!

eva