viernes, 17 de octubre de 2008

Ensayo

No sé parar, vivimos de verdad.



Amanece mientras cierro la maleta. He metido medio armario en ella para dos días.No sé distinguir entre lo necesario y lo superflúo, no en los equipajes, creo que sí lo hago en otros aspectos. A menudo me pregunto qué me llevaría si por circunstancias excepcionales tuviera que abandonar mi casa, mi ciudad, mi país. Creo que no cogería nada, salvo a mis gatas, claro está. Pero que no me siento ligada a ningún objeto tanto como para llevármelo, más allá de que fuera a serme útil en el éxodo. Después de la tragedia primera de Nueva Orleans se lo pregunté a una amiga hija de emigrantes gallegos y me contestó que ella se hubiera llevado la escritura de su casa y la documentación bancaria. Flipé, porque jamás se me hubiera ocurrido algo así. Yo estaba preocupada por aquellas cosas que tienen un valor sentimental y que quisieras que te acompañaran toda la vida, no pensaba en temas más sensatos. A veces, cuando paso frente a las colas de la subdelegación de gobierno y veo las colas de rumanos o marroquíes que allí se agolpan trato de imaginar con qué se han venido a nuestro pais, cómo será su maleta. Imagino que muy ligera: en realidad, somos lo que cabe en una balsa después de un naufragio.Pero, ¿qué seremos dentro de un tiempo? Ayer Dani, el niñopoeta, me preguntaba si algún arte sobreviviría al fin del mundo. Es decir, que si supiéramos que dentro de dos generaciones esto de la civilización se agota qué perduraría, pues no tendría sentido comprar un Picasso o un Van Gogh- sostenía él- si dentro de dos generaciones ya no existirían.Al final decidimos que todos seguirían teniendo valor,por las emociones que provocaban y seguirían provocando más allá del tiempo y de su representación como objeto. El ejemplo más claro era la música: la música se nos quedará siempre, decíamos, va unida a nuestros recuerdos.
Pues eso, que ha sido una semana complicada, pero por si acaso no vuelvo pongo el ipod en la maleta. Y en cualquier caso me llevo esta canción.

2 comentarios:

Isaac dijo...

Jo, ¿qué abogada no piensa en pillar las escrituras cuando la casa se derrumba!!?

Mira, yo vivo en Cádiz, donde no sería raro que hubiera un maremoto uno de estos años. Llegado el caso, a mí no me da miedo morir, sino perder mis cosas, mi vida... pero sé que, en el fondo, luego lo que importan son las cosas importantes: Que sobreviva la gente que te importa y, luego, tu techo.

En el mundo rico nuestras necesidades las constituyen caprichos cotidianos que alcanzan la más alta escala jerárquica disfrazados de necesidades irremplazables, pero no lo son.

El Arte, originariamente, viene de la tecnología, ergo, de la necesidad. Cuanto más desarrollada está una sociedad (y no pongo desarrollado entre comillas porque no soy un triste... desarrollado es desarrollado) más superfluo será el arte que produzca. Un Van Gogh no tiene ningún sentido fuera de este contexto. Realmente, ninguna obra de arte tiene sentido fuera de su contexto y es así como las visionamos y digerimos, pero bueno...

Si te informan de que va a chocar un meteorito contra la tierra y de que, en virtud del impacto el conocimiento desaparecería, de lo último que te tendrás que ocupar es de tu Van Gogh. Yo más bien cogería un abrelatas y un cuchillo.

Vaya coñazo que he soltado...

evamaring dijo...

yo
no sé ni dónde tengo la escritura de mi casa. Más aún, no sé si la tengo yo.Vivo entre papel timbrado Isaac, e incluso alguna vez he robado los folios del juzgado que eran los que más me gustaban para escribir cartas. Pero siento repelús ante todo lo jurídico y además soy una mujer trasto y como tal mi casa está llena de objetos inútiles- al borde del diógenes, vamos-de ahí tal vez mi confusión, mi incapacidad para distinguir entre las cosas.
A mí no sé si me da miedo morir: mentiría si me decantara por alguna respuesta. Pero ante una situación límite lo primero sería salvar mis afectos y después poco más. Mi techo es el que me cobija y hombe, a mí sí q me gustaría contar siempre con un hueco.Un escondite, poco más.
Sobre lo q dices del arte, yo no lo hubiera explicado mejor. Me enredo con mi hermano- él estudió filosofía y está con la tesis ahora muy liado- en este tipo de discusiones que a muchos les parecerán muy básicas, pero q a mí me entretienen.Me recuerdan a COU, cuando estudiábamos- en mi época- a Rousseau y nos leímos el "Discurso sobre la desigualdad entre los hombres". La importancia del arte es el paso siguiente a la civilización. Y antes del desarrollo y como pilar de la civilización vendría la justicia.O no. ¿Podríamos sustituir la jusicia por el olvido?
Ya ves, si es que al final tiro al monte, aunque reniegue...Y me encanta que comentes y escribas, así q nada de "vayas"...
Feliz fin de semana!!!
besos