
Me tiene fascinada el asunto Sarah Pallin. No acierto a descifrarlo y me preocupa su complejidad. Al margen de sus ideas políticas, a mí esta señora me da miedo. Ahora no lo digo por ética, sino por pura estética (cómo me gusta la dualidad de estribillo), por esos moños de Sisi emperatriz, por esa sonrisa de triunfadora en una lucha de barro contra Oprah Winfrey. Me asusta su exceso de producción hormonal, su feminidad porosa que me apaga por completo. Cada vez que sale en televisión, da tres pasos en fila de uno, se detiene y saluda a la cámara yo me traslado a la calle de Cicely, donde sobre un escenario de madera caigo en bañador y con los zapatos de charol blanco. A mí lado ella sonríe fulgurante, gana uno tras uno los diez mil millones de concursos de belleza que ha programado contra todas las mujeres del planeta. Tal vez sea el miedo ante el ejemplar más preparado, pura teoría de la evolución, no lo sé, pero yo esa batalla la tengo, desde que puberté, perdida.
Sin embargo esta preocupación debe de ser solo mía- si es así prometo ir al Diario de Patricia para contarlo ahora que nadie lo ve y que los cibernovios de España han roto en bloque con ella, por presentarlos y arruinarles el juego-porque a muchos hombres ( más de los que lo reconocen;tiene mala prensa no apoyar a Obama) les encanta. El otro día en el blog de un escritor - izquierdoso, simpático, ocurrente y con una novela magnífica- encontré un elogio de su belleza. Más aún, no era un piropo tímido, sino que contaba el escritor que había quedado con unos amigos del ramo para comer y a media voz, tras varias copas, todos habían confesado su secreto deseo: la Palin. Cerré los ojos y prometí no abrirlos hasta que "El cuarteto de Alejandría" no esté en braile. A partir de ahora dilapido mi tiempo libre entre bachata y reggeton. Falté a mi palabra. el vello se me erizó. Mis párpados se tensaron sin botox. No entiendo a los hombres, no entiendo a la intelectualidad. No los entiendo, aunque me muera de ganas.
El fallo debe de ser mío: la genética, un desequilibrio químico, la falta de lecturas...¿Cómo puede atraerles una mujer así? ¡Si es la protagonista de todos los Harlequin, Jazmin o títulos de Barbara Cartland que ellos mismos (razón no les faltaba) han despreciado y aborrecido!!! Sigo sin comprenderlo...¿qué tiene que ver esta mujer con Fortunata, Ava Gardner o Justine? ¿No distinguen su sable de la confederación oculto en sus stiletto?¿Dónde reside su encanto si es de plástico y más rígida que la Nancy? No levanto cabeza, con sinceridad.
Pero insisto, soy yo la que debe tener un error de socket, la que debe estar mal configurada...Palin es la estrella del debate y trepan hasta el techo millones y millones de globos azules. Como decía Rick en Casablanca "El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos". Pues eso, que yo debo haber perdido la mitad de las piezas del puzzle. En Cicely ni siquiera la enfermera india- por la que yo sentía adoración- me ha comprendido.
7 comentarios:
en cicely ella no gusta a nadie...
y a mi tampoco... ya sabes que la intelectualidad y yo andamos en continuo desencuentro
Me tranquilizas, la verdad. Y a los desencuentros yo tambien me sumo.Todo es en realidad mucho más sencillo.Besos
Vaya sorpresa!!!
Ya, casualidades y azar, josé luis. Me alegro de leerte! Besos
eva
Joel Fleischmann también sentía admiración por su enfermera Marylin, aunque de una forma más grusca y silenciosa... Sarah Palin, esa mujer perfecta en ese país del rifle, sólo puede gustar a los republicanos, que se caracterizan por todo lo que han demostrado hasta ahora,el mismo amor que sienten por las armas y su ombligo y su desapego por saber lo que ha pasado más allá de 200 años atrás y fuera de sus fronteras.
un beso
Es que Marulyn era de las personas más atractivas de Cicely. a mí me encantaba cómo se movía, era tan dulce, tan suave...Nada que ver con la Palin, que ya digo, lamentablemente no solo es la favorita de los republicanos sino el mito erótico de muchos anarquistas de salón.
Te echaba de menos Nínive, un beso
eva
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