viernes, 13 de febrero de 2009

Injustamente feliz



No podía acabar la semana de otro modo: ayer, cuando ya estaba en el sobre, en mi séptimo cuento y a punto de caer en coma sonó el teléfono un par de veces. A la tercera reaccioné, maldije- a esas horas siempre jode, aunque se tenga razón- y lo cogí. Habían detenido a un cliente mío por una estupidez, pero el caso es que debe haber pasado la noche en calabozos. Golosinas de la justicia que hacen que mi amor por los tribunales crezca cada día un poquito más. Ahora mismo me voy a la ducha, después me zurzo la toga y convertida en una heroína de teatrillo chino, a currar. Era inevitable que cerrara la semana así. No podía haber sucedido de otra manera.
Tras haberme pasado una temporada pensando que hay vida más allá de los juzgados (en la gestión cultural, creía yo, qué infeliz...) el lunes regresé a mi despachó de Cuéntame y la realidad no es que me diera bocados, sino dentelladas desgarradoras que han hecho que regresara a casa todas las noches tarde, descompuesta y con el estómago lleno de lágrimas o de impotencia. De bilis al fin y al cabo.
A veces pienso que abogados, médicos, psicólogos y psiquiatras somos como los antiguos chamanes: sacamos el mal espíritu del cuerpo de los otros para engullirlo y exorcizarlo nosotros. Según del mal espíritu que se trate las digestiones son malas, peores o ulcerosas. Ya no me acordaba de estas últimas, desde el juicio del asesinato había levantado una valla de cristal que me distanciaba mucho de estos dramas. Pero el lunes ocurrió de nuevo, se sentó frente a mí una mujer deshecha como un puzzle dentro de su caja y me relató una historia de malos tratos y crueldad que me hizo cenar ortigas. Al día siguiente otra mujer, esta vez, desencajada porque la vida- después de tantos años y de un matrimonio de contigo pan y cebolla- le había hecho trampa y la dejaba sola, hueca y desbordante de palabras en mitad de un cruce sin semáforos. Cómo le explico a una señora que podría tener el álbum de fotos de mi madre que estas cosas pasan y q se sobrevive, cómo le quito la angustia que le lleva a aferrarse a mi brazo cada dos minutos para que yo no la huya y salga corriendo de su charla solitaria como debe hacerle el resto. Invoco a los fantasmas de los jefes sioux y p'adentro. El miércoles mi cliente el que detuvieron ayer, que está por fin en un centro de desintoxicación y al que los años- es joven- le han dado una media de tres desgracias por cada nueve meses vividos, otra vez tiene problemas. ¡¡¡Cómo no va a buscar el pasadizo para escaparse de la realidad si lo que le ha rodeado hasta ahora han sido manglares y manglares de penas!! Me paso por casa de mi madre antes de retirarme en mi jaula y le cuento de quién he sabido en el despacho. Hasta ella se entristece: "¡otra vez? pobrecillo..." y trata de levantar mi ánimo ofreciéndome una tortillita de calabacín. "No mamí, hoy no, hoy si no me la haces cargadita de diozepán va a ser que no puedo tragar nada".
Baqueteada, como puta por rastrojo que se dice, llego al jueves temblando de pánico y otra de mis clientas clásicas aparece por la agenda. Repito mis mantras antes de reunirme con ella. La quieren echar del piso donde vive y esta vez el tema está difícil, le cuento, está complicada la defensa. Ella tiene los ojos de miel líquida- ojos de lluvia amarilla, llenos de soledad y de miedo- y una pensión de trescientos euros. Un marido ausente.Un hijo bajo tierra. ¿Dónde va ahora después de veinte años? Asume cada una de mis palabras en silencio. Ni me paga ni yo se lo he pedido nunca, ¿de dónde lo iba a sacar? Imagino lo que debe ser para ella esta mudanza forzada. La asistenta social dice que están desbordados que no pueden conceder más ayudas. Entonces...¿qué hacemos? ¿Rezamos para que vuelva el diluvio y se lleve a los débiles? Esto solo acaba de comenzar, hay que mantener las fuerzas.
Para olvidarme de todo llego a casa, me enredo con mis gatas frente al sofá y me meto en vena una peli, "Margot y la boda" de Nicole Kidman. A la hora de proyección la Carrie- Carrie, la de stephen king- que llevo dentro quiere apalear a morritos Kidman con un bate de béisbol, por joder con saña la vida de los demás. Pero Nicole, mona, ¿no has visto cómo está el patio? Déja ya de vengarte por tu matrimonio con Tom Cruise, que el resto de la humanidad no tenemos la culpa...
Hoy amanece viernes trece - si fuera supersticiosa fingiría un tifus galopante-y para colmo, mañana sanvalentín. El féisbuc, descontrolado, ofrece la posibilidad de enviar a "unos cuantos elegidos" regalos sopresa a medianoche. Sé de uno que va a encontrarse la página llena. El año pasado en el Champion vendían corazones a un euro. Yo si mañana repiten la oferta me voy a pillar doce, uno para cada mes, que el dos mil nueve se ha llenado de viento y no sé cómo acabaré. Supongo que en una reserva apache, con el pelo teñido de rubio, descontrolada e imitando a Rod Stewart cuando cantaba en 1979 aquello de "Da ya think I'm sexy?".
Mucho ánimo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hacía ya tiempo que no te leía, y lo necesitaba. El 2009, al contrario que en tu caso, en el mío ha comenzado con sol radiante y cielo despejado, ni brumas, ni vientos ni precipitaciones...Ahora evoco la frase que BELLO ES VIVIR porque VIVIR así es cuanto menos BELLO. Lo malo es que he cambiado mis hábitos, mis rutinas y ahora comparto mi tiempo y ya no dispongo de él para aficiones a las que antes dedicaba horas....y hoy por hoy me compensa, que conste.
He leído con atención tu relato y como siempre he logrado ponerme en tu piel. No creo que sea cuestión de empatía mía sino de tu capacidad narrativa y descriptiva. He sufrido contigo las desdichas de tus clientes y te mando una tortilla de valium para que afrontes este viernes 13 y celebres mañana 14 un nuevo ciclo, el del AMOR con mayúsculas. Te quiero

Anónimo dijo...

Me imagino que debe ser difícil exorcizar tanta infelicidad. Mucho ánimo, Eva.
Por lo de hoy no te preocupes, los viernes 13 se deben más al terror que a la mala suerte (lo de el martes 13 es más nuestro... je, je) y siempre los he identificado con las películas de miedo, que me encantan y me sirven de evasión (la realidad da muchísimo más horror)
Y lo de mañana, en fin... siempre digo que celebro San Cirilo y San Metodio... pobres, nadie se acuerda de ellos. De adolescentes, tres amigas decidimos celebrar San Valentín a toda costa... durante unos años, nos enviábamos postales perfumadas con textos inflamados de admiradores secretos ficticios... escogíamos cuidadosamente las tarjetas entre lo mejor de lo peor (hice varias con mis manitas) escribíamos declaraciones hilarantes y al buzón. La tontería perdió gracia cuando llegaron los novios y lo dejamos, pero aún hace que me sonría cuando llegan estas fechas... En homenaje a aquello he enviado a la gente que quiero regalos de San Valentín por el facebook. No es lo mismo, pero hace ilusión ver esos paquetes tan vistosos y no poder leer lo que te han escrito hasta esta madrugada...
Besos

Trinidad

ninive drake dijo...

nooooooooooooooooooo, jamás de los jamases hagas el baile del "Da ya think I0m sexy" por gracioso que parezca, con los Faces era un tío que molaba... luego fue grotesco... y más famoso, a su pesar... del resto te admiro, pero no me gusta que exorcises, (exorcices?) demonios, ayuda, pero pongas casa, habitación y desayuno... no es sano... yo tb odio San Valentín, menuda fiesta más ñorda!! de pensar mañana la gente cogidita de la mano en los restaurantes, ellas con la rosita... qué quieres, soy una soltera con pareja, muy bien avenida, esos sí, pero nunca hemos traspasado ese umbral... (it's not our style) hay que desearlo mucho para disfrutarlo, nosotros disfrutamos todo el año pero con mesura, no vaya a ser que "se nos rompa el amor de tanto usarlo" jajajajajaajajaja...

un besazo

evamaring dijo...

Lo del exorcismo ya está hecho, yo aplico tratamiento de choque y en situaciones extremas, como esta me chuto dos dosis bien cargadas de felicidad naïve, tratamiento que ayer apliqué of course y que ahora probablemente contaré en un post. San valentín , por lo hortera merece tratamiento aparte.Pero no lo veo más traumático que superar el mal gusto de algunas floristerias, pastelerias, restaurantes y corseterias que echan los restos tras la cuesta de enero. Que cada cual se regale lo que quiera, y si a alguien le apetece regalarme algo- salvo q sean flores de plástico- será bien recibido!!!
Un beso Sonia, Trinidad Y nínive. Que paséis un buen día!!!
eva