
Acabo de regresar de Estocolmo. He pasado el fin de semana allí y el frío ha terminado por detener mis pensamientos.Durante dos días las decisiones que debía tomar sobre mi vida han quedado relegadas a un segundo plano. Primero estaba el archipiélago, después Hedeby, por último el recuerdo de una fotografía antigua en la que una mujer se asoma a una ventana. El resto, me he dicho durante cuarenta y ocho horas, va a tener que esperar.
Durante meses me había resistido a hacerlo, pero bastó una pequeña conversación con mi mejor amiga sobre la maldita trilogía para que mordiera el anzuelo.
-No me puedo creer que no hayas leído nada de Millenium...
- No sé de qué me hablas.
- Del libro del sueco que murió antes de que se publicara su primera novela.
- ¿Sueco?¿Qué sueco?
- ¡Coño Eva! ¿En qué mundo vives? ¿No me estarás tomando el pelo, verdad? Stieg Larsson, ¿te suena?
- No, de nada. Bueno sí, de Ikea, pero eso es porque...
- Qué Ikea y qué niño muerto...Stieg Larsson es el autor de "Los hombres que no amaban a las mujeres"
- ¡¡¡Ah sí!!!- llevo medio año huyendo de ese libro: el título me secuestró, pero mis prejuicios ante los bestsellers han hecho que no me atreviera a unirlo a mi compra en casi todo este tiempo; soy así de gilipollas- La novela esa... (intento quitarle importancia) Sé de qué me hablas (mentira) pero no, no la he leído.
- Claro q no la has leído, si no estarías como yo: a punto de rematar al cabrón del sueco porque su editorial aún no ha vendido a la española la tercera parte de Millenium . ¡Si yo estoy atacada!
- ¿Pero es una trilogía?
- Sí, reina, y con problemas de herencia...
Desde ese momento, era la víspera de Reyes, tener el libro en casa se convirtió en una necesidad. Como sigo siendo medio tonta le pedí a mi padre que me lo regalara: no me veía yo haciéndome la cultureta en una libreria de Castellón con una novela que ha batido los records de ventas en el Opencor. Es para darme cien mil collejas, pero soy así de imbécil. Los Reyes admitieron el pedido de última hora y el día seis me esperaban las seiscientas sesenta y tantas páginas sobre la alfombra de la casa de mis padres. Y yo fingiendo que fingía emoción.
Por unas cosas y por otras- como se suele decir- no había encontrado el momento de empezar la novela, que descansaba plácidamente sobre mi mesilla de noche. El viernes vino la veterinaria a casa a vacunar a las gatas (no es que yo sea pija, es que mis dos compañeras de piso en cuanto ven un transportín cerca se convierten en gremlins asesinos y no hay forma de engañarlas, tanto es así que cuando nos mudamos a este piso Antonio casi tuvo que vestirse de geo para que se trasladaran. Y pese a las precauciones Justine le rompió el pantalón vaquero de un zarpazo) y como Frida se había amotinado debajo de mi cama subimos a la habitación para poner en marcha la operación trivalente- tachán-ella desde el lado derecho del colchón y yo desde el izquierdo. Fue entonces, cuando la silueta que me daba órdenes desde el otro extremo del somier me preguntó:
-¿Ya te la has leído?
- ¿Qué?- dije yo sin entender nada
- Que si ya te has leído la novela- con su bata verde y la inyección en la mano la sombra seguía interrogándome.
- ¿La novela?- salí del agujero y tomé aire; acababa de conocer a la veterinaria (no hay muchos veterinarios que hagan visitas a domicilio, así q me ha costado un poco encontrarla), estábamos luchando por inmovilizar a una gata de cinco kilos, blanca, bragada de inconmensurable mirada azul y me preguntaba por una novela...Alcé la vista y encontré el tocho negro sobre su lado del operativo- ah si...
- La que tienes sobre la mesilla- agarró a Frida por una pierna y mi adoptada se revolvió- trae algo largo, un palo y cierra todas las salidas.
- Pensaba empezarla hoy...- contesté mientras obedecía.
- Tienes suerte: te queda el fin de semana.-Se incorporó y añadió sonriendo- Yo me pasé dos noches en vela.
Cuando Frida y Justine estuvieron desparasitadas, vacunadas y con todo el hocico metido en una lata gigaaante de salmón y otras delicias marinas (un mousse que me resultaba tentador hasta a mí) me quedé sola en casa y comprobé que frente a mí se abrían cuarenta y ocho horas, grisáceas y desabridas: bálticas.
Stieg Larsson me aguardaba en el piso superior, sin decir nada. Así que cogí lo imprescindible: una manta, un par de cojines; arrastré el flexo hasta el sofá; comprobé si tenía queso suficiente en la nevera (de vez en cuando, siempre que estoy sumergida en algo, picoteo un trozo, soy medio fantasma, medio ratón) y me dispuse a seguir sus pasos. Abrí la primera página, no había dedicatoria. Qué rabia, con lo q a mí me gustan (cuentan tantos secretos del escritor). El prólogo me cogió por el cuello. Ya no había retorno. Me dejé llevar.
Próximo destino: Stockholm.
En mi memoria se abrió la carpeta de nuestra primera mañana de crucero por el Báltico. Recordé el frío de un amanecer en agosto y las islas con las que nos tropezábamos mientras nos acercábamos a la ciudad. De todas las imágenes de aquel viaje la que más me gusta es la de la fotografía que acompaña este post: un caserón en mitad del mar. Durante estos dos días he imaginado que allí transcurría la vida de la familia Vanger.
He retrasado tanto como he podido el regreso. No por culpa de Mikael Blomkvist, el héroe, el amante perfecto, el periodista más ético, el amigo más fiel, el sueco más rubio, el inventor de los desayunos más suculentos del mundo (bagel vegetal, bagel de roastbeef o bagel de pavo con mostaza de Dijon, slurp...) el Cid de las batallas después de la muerte...no, a él me lo imaginaba un poco como Robert Redford, y sí, a nadie - o a casi nadie- le disgusta Robert Redford, pero no es de esos hombres que atrapan. Le falta un punto, un pequeño punto de imperfección. La culpa de mi retraso ha sido de la heredera de Pippi Lamstrumg. Durante dos días no he podido salir de la piel de Lisbeth Salander, la protagonista femenina. Qué crack de mujer: dice y hace exactamente lo que piensa.Y piensa exactamente lo que a mí me gustaría hacer o decir.
No sé cuál es la fórmula de un bestseller, pero estoy convencida de que el secreto de este estallido editorial se debe a esta kamikaze de cuarenta y pocos kilos que usa Mac, se define como una freak, se toma la justicia por su mano, es una inadaptada y da sentido a la verdadera trama de la novela: la historia de amor. Sin ella el resto sería menos q secundario. Nos encontraríamos ante otro libro del montón, o casi del montón. Es cierto que la trama de novela negra- el crimen propiamente dicho- se va presentando de una forma muy astuta- cierras un párrafo y abres un interrogante; abres un capítulo y te das cuenta de que estás jugando a resolver el sudoku; resuelves el crucigrama y aunque tu autoestima sube tres puntos, sabes que te los han regalado y te han hecho creer que eras tú quien ganabas al Cluedo- que la atmósfera sueca atrapa porque es sugerente (los nombres evocan paisajes nuevos, diseñadores prohibitivos, reformas temporales de hogar, grupos de música indie, vanguardia..), está de moda- las constantes referencias a empresas de diseño sueco, no son por casulaidad- y además, pese a la distancia, resulta próxima, cercana. Pero en mi opinión lo verdaderamente crucial de la novela es el encuentro del chico - tan rubio, tan atractivo, tan liberal- y la chica- la antihéroe, la inadapatada, la que todos consideran una retrasada mental,la descendiente de Lilith, otra vez- que marca el inicio del enganche auténtico (desde ese instante ya no te levantas ni para hacer pis) y la resolución del misterio. Hasta que ellos se encuentran- y yo llevaba cuatrocientas páginas deseándolo- solo nos encontramos con desinterés y dificultades en una investigación que ya hemos visto en unas cuantas películas, pero cuando sus trayectorias se cruzan el ritmo se acelera, las pistas se las dejan los malos hasta en los bolsillos de la cazadora de cuero de la pequeña Lisbeth , las frases son cada vez más cortas y empieza el juego.
Adoro esa sensación de verme secuestrada por un libro, sea del tipo que sea. Me encanta cerrar una novela e imaginar que los personajes siguen con su vida. Confundir la ficción con la realidad.La literatura al fin y al cabo sirve para eso, para vivir otras vidas que están a más de trescientos mil kilómetros de nuestro colchón.Hay libros de muchas clases, para todos los gustos: hay algunos que disfrutas paladeando cada frase, hay otros con los que te empachas y apenas masticas una palabra, existe un tecer tipo que aúna las dos formas de leer - obras que no puedes soltar y que son perfectas e inagotables, como "El jardín de las delicias" de El Bosco- y un cuarto, historias que te noquean y te dejan perturbado el resto de tu vida- no eres la misma persona antes de "Luna de lobos" que después- otras a las que hay que volver siempre por puro regocijo de algo que se escapa entre las manos- como "Crimen y castigo"- algunas en las que puedes mirarte como en un espejo aunque sucedieran tres siglos atrás- "Fortunata y Jacinta", se me ocurre- libros que son un caleidoscopio- "Nocilla dream", por ejemplo- dentro de una escalera de caracol- en su trilogía Nocillera- hay libros para todas las patologías y para todas las virtudes, para las contradicciones y para los vacíos, para las existencias más apasionantes, para las más sensibles (el landerismo, por ejemplo, pero el de D.Luis Landero, no el de Alfredo Landa, q se me entienda bien) para las más torpes...no voy a reiterar más lo evidente, hay literatura para todo. Y es literatura desde el momento en que te cambia la piel, sin meterme en calidades de tipos o texturas de cremas.
Mi fin de semana hubiera sido un desastre de no haberme encontrado con Stieg Larsson y con su inacabada serie Millenium. No voy a hacer más el tonto y cuando tenga un rato me acercaré a la libreria por el segundo tomo. No voy a esperar.Tal y como está mi economía tardaré mucho en volver a Estocolmo, y por veinte euros si esta noche se me cae encima la apatía podré tener todo un archipiélago en mi sofá.
Con eso me basta para sentirme mejor.
5 comentarios:
no me lo puedo creer!!
Hemos estado haciendo lo mismo el fin de semana!!
Yo ya la tenia empezadad de antes, pero los dos últimos dias he devorado más de la mitad. Y eso que me la iba racionando para que durara.
muy buena la critica, se nota que lo tuyo eran los comentarios de texto. Yo siempre fuí muy negada.
besitos
Ni de coña, wapa, te contaré yo de un escritor q está encantado con tu crítica...pero qué casualidad, volvemos a la infancia, cuando leíamos los libros a la vez: ¿cuándo qdamos para comentarla??? ya sabes, a y media en tonica.
Besos (ah!! hoy empiezo la segunda parte)
eva
Querida If, que ahora voy muy pillada de tiempo, de hecho hace más de 10 días que no leo más que la prensa de rigor (mis seis periodiocos diarios) pero tras leer tu post creo que voy directa a comprarme al menos la primera parte de la trilogía, y si además consigo viajar a Estocolmo, donde al contrario que tú, todavía no he estado, mejor que mejor.
Me ha seducido, como siempre, tu forma de escribir, de describir, de comentar, pero un pequeño matiz: que no me entere yo que no haces y dices lo que quieres, a estas alturas del camino es vital ser fiel a una misma, y tú, de fidelidad, vas sobrada, ok?
Besos
jejejej...sonia, me encanta q no te sobre tiempo, sobretodo porque los seis periódicos diarios me parecen demasiados!!! es broma, me alegro de q te guste el post, la trilogía te enganchará seguro.
Y tranquila por lo de la coherencia, se hace lo q se puede!!
besos
eva
jejejej...sonia, me encanta q no te sobre tiempo, sobretodo porque los seis periódicos diarios me parecen demasiados!!! es broma, me alegro de q te guste el post, la trilogía te enganchará seguro.
Y tranquila por lo de la coherencia, se hace lo q se puede!!
besos
eva
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