lunes, 29 de junio de 2009

El ángel que siempre quisimos ser

El juees nos hicimos toda una generación mayores. Todos de golpe. Al borde de la cena comenzaron a salirnos canas. Después, cuando abrimos la boca al descubrir la tragedia encontramos unas pequeñas arrugas alrededor de los ojos de nuestro compañero de sofá. Primero fue Farrach, luego Michael. Personas que se supone no van a morirse nunca, porque has crecido con ellos y eso significa que también te puedes morir tú. Nadie quiere vivir recordando que lucha contra las tartas con velas. Farrach y Michael.
Aunque la haya eclipsado el segundo- y sin ánimo de menospreciarlo, porque nadie ha hecho aún un vídeo musical como el de "Thriller"- la muerte de Jill me dolió más. Cuántos veranos me habré pasado con los rockys azules brillantes jugando a los ángeles de Charlie y saltando setos. Escondida tras un ciprés con un mono rosa al que le quitaba los tirantes cuando mi madre no me veía para parecer más sexy. Farrach nos enseñó qué significaba esa palabra: "Sexy". Era la sensualidad en estado puro: en monopatín como comentaba AFM en su blog (genial, sus "unos pixeles de silencio...") jugando al tenis o con las camisas rojas de cuello subido que tanto le favorecían. Y el brillo de labios, que por entonces en España no se llamaba gloss. Solo brillo de labios: el de los labios de los ángeles de Charlie. Los sábados a las siete y media de la tarde (¿o era a las ocho?) en la uno. Sin rombos.Tres chicas y mucha acción.
Luego llegabas al colegio y sorteabas los personajes, y claro, como yo siempre llevaba el pelo corto a lo Heidi o la melenita años veinte que mi madre adoraba nunca podía ser Jill, aunque por dentro gritara "soy rubiaaaaaaaaaaa y con las puntas onduladas". No: a mí me tocaba la sin labios de Sabrina, más lista- me decían para consolarme- más feíta- pensaba yo- y otra vez a correr por el patio subiéndonos la falda del uniforme porque Charlie nos había encargado una misión, pero había q ser sexys.
Vuelta al verano, a las sandalias y al bocata de la merienda; algunos tenían la suerte de ser fieles a la nocilla, yo siempre acababa en el de jamón york y queso que mi madre me engañaba diciéndome "se llama bikini, ¿sabes?" . Y qué, yo no quería tener tetas, que después seguro q me molestan y corro menos, yo quiero ser eternamente sexy como ella, como Farrach Fachwett.

4 comentarios:

Buenos dias con Poesía dijo...

La verdad es que no te pega mucho el papel de Farrah.

if dijo...

No, ya lo sé.Si lo llevo asumiendo desde los siete u ocho años...Besos

trinidad dijo...

Una penica lo de Farrah... en lo último en lo que la vi fue en la película de Altman "El doctor T y las mujeres", y allí estaba ella, muy cambiada por el tiempo y la vida, pero la sonrisa y la mirada eran las que recordaba... se la veía tan vulnerable... Como dices, necesitamos la reposición de los Ángeles ¡ya!
Un beso gordo,
Trini

if dijo...

¡¡¡Eso era Trini!!! vulnerable, ese era el encanto de FF, q tras la belleza, la valentía y lo rubio del ángel de charlie estaba su vulnerabilidad!!!
reposición YA!
besos
eva