El verano arrancaba el día que se llenaba la balsa. Desde muy pronto se escuchaban las voces al otro lado de los cipreses y las palmeras que rodeaban el caserón parecían ponerse en marcha agitadas por el viento. Desde el Tosalet creían escuchar el chapoteo de los primeros saltos e imaginaban hazañas olímpicas, ahora de cabeza, ahora nadaré a croll. Cuando caía la tarde se compartían las noticias en el Sindicato, un refresco entre azulejos, la música del pick up, los vestidos de tirantes. El ruido de la vespa subiendo por el camino de tierra, la impaciencia en la oscuridad de la noche cuando hasta en la montaña la princesa mora dormida de descubrir entre los árboles los fogonazos de "te quiero". Una linterna, un farol. La suavidad de los sueños tejidos entre la morera.
Vivimos en Castell de Castells. Hasta que no terminen de arreglar la carretera apenas habrá turistas. Cuestión de curvas: si se arriesga uno a subir pasando por Tármena acaba en nuestro bar, tambaleándose y pidiendo una manzanilla. Hemos acristalado la terraza, por la nieve y por la lluvia. Esto es un negocio de todos los días y hay tantos que se vuelven grises que decidimos comprarnos un pájaro tropical. El problema es que nos la dieron tímida. Con todos los colores, eso sí, pero tímida. Si alguien se acerca a sacarle una foto Wendy extiende sus alas en el suelo de la jaula y su plumaje se llena de cáscaras de alpiste. Así permanece hasta que nosotros distraemos al cliente con cacahuetes recién hechos. Wendy recuerda el zoo y sus conversaciones con los macacos. A veces llora al caer la tarde. Pero como tenemos la tele puesta no solemos escucharla.
Mi último lector se despierta temprano y disfruta del primer silencio de la mañana. A veces le mando algún cuento y sé que mientras riego las plantas, desayuno y elijo qué ropa ponerme él está atravesando mis párrafos hechos selva. El sonido de las campanas me avisa cuando llegan sus cartas. Con él no me sirven mis mejores escondites. Es especialista en la deconstrucción de frases hechas, maldice el tópico y duda de las metáforas. Los fines de semana, mientras todos duermen, busco una silla para escribirle finales o principios. Guardo en una bolsa del supermercado los borradores, las pelotas de papel, los sobres que correos me ha quitado. Tengo una cita con él en abril del 2012.
Después, el verano.
4 comentarios:
Hacía tiempo que no te leía, if..y he disfrutado como lo hacía.
Tu estilo me gusta, ya lo sabes, te lo he dicho hasta la saciedad, pero Kike me ha enseñado a que no hay que tener reparo en repetirl lo bello: ME GUSTA.
Soony
PD Ha sido un placer encontrarte casualmente, estabas muy guapa tan morenita..
Ayer fui abducido por este fragmento: "La impaciencia en la oscuridad de la noche cuando hasta en la montaña la princesa mora dormida de descubrir entre los árboles los fogonazos de "te quiero". Una linterna, un farol. La suavidad de los sueños tejidos entre la morera".
Y ahí sigo, junkie de unos textos que me abren las venas.
P.D: espero que el lector "abril 2012" tenga claro que se enfrenta a un campo de minas
Mr. A
Precioso!!!!Cualquier cosa que diga más será una tontería. Estás al 100% para afrontar un buen verano.
Mil besos
Soony, did I say I love you? Pues eso, gracias...
Mr.A.
eterna sonrisa, un poco más junkie. Exactamente, 63 sonrisas para ud.
Y sí, el lector salta entre los campos de minas.
Al, ya veremos cómo irá el verano. De momento es pequeño, duro y exquisito, como los huevos de codorniz.
Besos a todos!!!
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