domingo, 1 de agosto de 2010

Ginebra en el baño




"Allí trepaba por el pendiente ramaje para colgar su corona silvestre, cuando una pérfida rama se desgajó, y junto con sus agrestes trofeos, vino a caer en el gimiente arroyo. A su alrededor se extendieron sus ropas, y, como una náyade, la sostuvieron a flote durante un breve rato.Mientras, cantaba estrofas de antiguas tonadas, como inconsciente de su propia desgracia, o como una criatura dotada por la naturaleza para vivir en el propio elemento, Mas no podía esto prolongarse mucho, y los vestidos, cargados con el peso de su bebida arrastraron pronto a la infeliz a una muerte cenagosa, en medio de sus dulces cantos. "
"Hamlet, Príncipe de Dinamarca", William Shakespeare.




Ofelia se retuerce como si matara a una muñeca. Hamlet vaga de un lado a otro de la escena, en busca del fantasma de su padre. Caen las estrellas y en la incómoda piedra del teatro romano de Sagunto a Belu y a mí, que nos hemos dejado secuestrar por la historia del Príncipe de Dinamarca- maldito bardo, que seduce a través de los siglos-nos han picado todos los mosquitos de la Comunidad Valenciana. Ni los concursantes de "Supervivientes" tienen nuestras mordeduras. Salmodia y errores en la dicción para un montaje excelente. Lleno en la inauguración del festival de teatro. El pueblo en fiestas- hay que fabricar coches plegables- y las callecitas que suben al teatret llenas, como siempre, de pequeños restaurantes con mesitas y velas. Hace años solíamos venir toda la familia juntos, una vez al menos, para ser culturetas valencianos. Desde que Camps es una muñeca vestida de azul, con su camisita y su canesú, no hemos vuelto. Ahora yo regreso para recoger a Beluca y celebrar la inauguración del verano con ella. A nuestra manera: teatro de los manantiales, castillo de fuegos, vinito blanco y felicitaciones al director, autovia y charla hasta la madrugada en la terraza. Rebeca para la brisa y de fondo el mar.
Sábado de playa. Libros, comparaciones, análisis, periódicos, canciones perdidas, paseos por la orilla, nombres, historias de bikinis, fideuá, viajes, cine, asteroides, ciudades, madrid que no se deja, cultura, ganas, dibujos, recetas, pipilotti, multudisciplinariedad, churras y merinas, no habrá croquetas suficientes, frases hechas. El día amanece nublado y lo vamos cambiando de color, hasta que por fin, pasada la hora de la merienda, nos metemos en el agua y ya de vuelta en el mediterráneo, hartas de piso y piscina, se nos escapa la carcajada y nos caemos dentro del verano. No hay vuelta atrás. Sonreímos y nos cambiamos de bikini en la playa. No sabemos qué es hacer nudismo, en realidad todo está igual, siempre depende de quién nos mire.
Con su bolsa de regalos de cumple se vuelve a Valencia y yo a la ducha en el apartamento. Necesito ropa para quitarme el rebozado de arena y volver a ser persona. En casa de mis padres no me quedan vestidos de mi talla: he vuelto mayor o todo se ha hecho pequeño. Al final disfraz y cuenta nueva. Me voy al Eurosol andando y recuerdo, recuerdo cuántas veces he hecho ese mismo camino.Qué había en cada trozo de acera. Dónde me compraba los frigopies, dónde los sándwiches de nata. Con todos esos lugares hago un hatillo y lo dejo sobre la mesa. Toca esperar a un viejo amigo del colegio, al que no le pongo cara. Jamás nos hemos visto pero a él le gustaba tirarme de la coleta. No hay sitio para elegir, así que me acomodo en la penúltima silla de la terraza. Estoy nerviosa. Tengo los ojos fijos en la esquina, de un momento aparecerá él, con su mujer y su niña y volveremos a las tardes de bicicletas camino del Ranchito. Hemos quedado a las ocho y once. Nos gustan los números picudos, triangulares, con vértices. Son casi las ocho y dieciséis. No me consuela el móvil. Tiemblo. Me voy a tropezar seguro, voy a hablar demasiado alto. Como tarde siete minutos más saldré corriendo y no pienso parar hasta llegar a Detroit.
Alguien me tira de la coleta.
Empieza el verano y yo floto.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Rodar una película, escalar el Himalaya sin cuerdas ni oxígeno, atravesar el Amazonas sin brújula. Todo lo harías, si quisieras, y lo harías bien. Demasiado talento, demasiada sensibilidad y esa ternura que se enreda en las pestañas y en tus palabras.
Que esta tarde de domingo vuelen los manteles, que entre las nubes vislumbres la estrella polar.

evamaring dijo...

Gracias anónimo.
Confetti y besos,
eva

trinidad dijo...

Eva, vuelvo a ser yo y vuelvo a tu blog después de mucho tiempo, qué feliz estoy, lo echaba de menos de verdad.
Besos, besos, besos...
Tres

evamaring dijo...

Trini!!! ¡Qué ilusión!
Yo también te echaba de menos, guapa!
Nos vemos mañana, ¿no?
Mil besos
eva

trinidad dijo...

Sí, sí, nos vemos mañana, ¡estoy contando las horas!
Un beso enooorme
Tres

Anónimo dijo...

Ahora entiendo porque el sábado no estabas en el Voramar......tú sábado era MUY seductor. Besos

Soony

evamaring dijo...

Soon Yi, ¿el sábado?¿el domingo? Ya no sé cuándo estábais en el Voramar...pero sí, es cierto, mi sábado era especial.
Besillos y ganas de veros
eva

magenta dijo...

Verano del bueno.
Así me gusta!

Anónimo dijo...

No me quiero meter donde no me llaman, pero alguien que llega 5 minutos tarde a una primera cita me parece un tipejo de la peor calaña.

Seguro que pergeñó alguna coartada de pacotilla para justificar su retraso.

¿llegó usted a Detroit?

evamaring dijo...

No hacía falta, anónimo, perrgeñar excusas. Quien comparte pista de baloncesto conmigo tiene barra libre en minutos de espera. Detroit además queda un poco más arriba de la calle Sevilla.
Beso!
eva