miércoles, 25 de agosto de 2010

Ni un rayo de sol.



Íbamos caminando, era tarde,hacía mucho de la hora de comer. La playa estaba llena de chicos y chicas que acampan por el Rototom (otro festival) estos días en Benicàssim. Y de repente esta pareja.
La foto es injusta. En ella no se aprecia bien el gesto, pero la delicadeza de ese momento hizo que todos bajáramos la cabeza como si hubiera pasado frente a nosotros el emperador de Japón.
La chica del bolso amarillo llevaba una flor de hibisco prendida en la trenza. El chico la protegía con la sombrilla. Caminaba unos metros por detrás de ella y la miraba como si estuviera acunando a una mariposa.
La emperatriz de playa Jamaica, sin embargo, caminaba en silencio, sin ni siquiera dedicarle al porteador del parasol una sonrisa de agradecimiento. Cuando iban diez metros por delante de nosotros la flor de la trenza de ella se tambaleó y él se dió cuenta. Con un susurro la llamó y la mujer con la piel más delicada de la isla de la escuela de vela se detuvo. Apenas movió la cabeza: él le quitó la flor y la guardó en su otra mano.
Continuaron caminando en silencio.
No sé si el amor es esa entrega absoluta con la que el chico protegía a la muchacha de cristal, pero el desinterés de ella, su silencio, sabía a arroz amargo.

7 comentarios:

vanEsa dijo...

que pena pensar que no se dará cuenta de lo que tiene hasta que pasee por la playa a pleno sol y le den todos los rayos..
una vez más, que bonitos cuentas los detalles...

un beso!

Anónimo dijo...

Esos delicados gestos que describes son esencia de amor. La emperatriz lamentará no haber congelado esos momentos.

Me encanta que no quepas en ti.

El chico que puntos suspensivos

Miguel Ángel Maya dijo...

...Qué bonito lo cuentas, es una pena que no se vea bien la foto...
...Yo, que soy más de playas desiertas, me he emocionado y todo...
...Un abrazo!...

evamaring dijo...

¿Por dónde empiezo?
Uno: Vanesa
No se dará cuenta nunca. Se perdió cómo la miraba y eso era una caricia más dulce que la sombra.
Gracias por el halago.
Me sonrojo, pero no sé traducirlo a iconos.

Dos: Anónimo...
Ya sabes. Hay días que me pierdo y ni una ni dos ni tres. Me faltan posts y me sobran letras. Pienso igual que tú en esos gestos mínimos está la esencia de todo.
La emperatriz seguirá encerrada en su torre de metal.
El chico guardará la flor de hibisco...
748 besos

y tres: Miguel Ángel,

Gracias. Qué emoción saber que te ha gustado. Soñé con tu librería de personajes literarios secundarios y con los espectáculos de sombras chinescas en el desierto de Sonora más de diez noches seguidas. Así que doble agradecimiento, por todo lo q disfruté con tu novela y por haber pasado por esta playa semidesierta.
Otro abrazo,
eva

Encarni dijo...

Holaaaaaa!!!!, por fin te puedo leer!!!!.
No te comento nada específico, por que después de leer todo necesito un camión de letras.

mil besos y hasta cuatro días

Anónimo dijo...

Es una pena que caigamos en el típico tópico de no valorar lo que tenemos hasta que lo perdemos.

Yo prometo no hacerlo, al menos con K....

Sonny

evamaring dijo...

Hola Al,
me alegro de tu vuelta a la civilización. Yo también te leo. Mil besos

soon Yi,
Tú eres feliz y lo disfrutas a conciencia, no te veo olvidándote de eso.
abrazo,