Se ve borrosa al haberla ampliado, pero ayer la hice con la blackperry en el mismo instante en el que sentí que había llegado el verano. Decía Manuel Hidalgo que "verano era la sensación de tener todo el tiempo del mundo por delante". Algo así, más o menos. Yo añadiría que verano del bueno, ese del que se siente nostalgia y que va cobrando brillo entre nuestros recuerdo, el verano infinito al que cantaban el dúo dinámico, es aquel que tienes todo el tiempo del mundo para disfrutarlo con la gente a la que quieres. La ecuación, desde mi punto de vista, también funciona a la inversa: si las personas que te rodean de verdad te quieren, harán por compartir contigo un trozo de verano. Un pedazo de ese limbo de obligaciones en el que no hay más truco que el de "ser" y no el de "estar". Por el contrario, si no te quieren, no encontrarán el rato para estar juntos en verano. Y pondrán excusas. No hay que hacerles caso ni darles más importancia, ni hay que macharcarse preguntándose dónde están y por qué prefieren la compañía de otros-tal vez mejores o no menos involucrados- a la nuestra. Si su afecto fuera igual al tuyo te hubieran reconocido, te hubieran elegido como decía Gustavo Martín Garzo en su "Carta a una mujer no correspondida" aunque hubieras sido un pez.
De esta manera el verano no es una época que se ciña a tres meses- julio, agosto y septiembre- sino a aquellos momentos de vida que revienta por su propio peso, como los higos en la segunda cosecha. Esos ratos libres de obligaciones en los que se guardan en un cajón los relojes, se construyen proyectos, se deja que las cosas fluyan, esos ratos que todos coleccionamos. Así puede ser verano siempre: en una cajita en la librería, o debajo de siete mantas en el sofá. Prueba de ello, la primera canción que se hizo famosa de Facto de la Fé y las flores azules: "Enero en la playa".
No puedo obligar a nadie a quererme ni a que se quede este verano, o a que venga a compartirlo. No puedo ni quiero hacerlo. Los veranos- al igual que los afectos - te los encuentras y después, si verdaderamente los aprecias, haces por conservarlos. Yo es lo que intento a estas alturas. Hay algunas personas con las que firmaría todos los días un contrato para compartir hasta el último minuto de vida. Algunas también lo suscribirían conmigo. Otras no. Es lo normal, sino nuestra muerte sería una final de gran hermano. Pero lo q sucede es q a menudo creemos que vamos a envejecer con determinadas personas y de pronto las piezas del puzzle no encajan y su voluntad primera de quedarse y permanecer se escabulle entre los dedos. Huye como un pez.
No pasa nada.
Quedan otros veranos.
Por eso, cuando después de distancias y silencios, de lágrimas y discusiones, de risas y noches, de copas, cañas y tés fríos, de desayunos con tostadas, de fiestas con gallardetes, de madrugadas al borde de un río, de pueblos y carreteras secundarias, te das cuenta sentada en una terraza de que el instante que vives es uno de esos veranos de las canciones, sonríes y te quedas quieta. Intentas apresar esa brisa. Y te sale una fotografía cutre y excesivamente pixelada.
Aún no estoy de vacaciones, sin embargo este 2011 ya me ha traído un surtido de ratos que son el comienzo de mi verano. Como estos:
- El picnic de un sábado, con mis amigas del colegio, al estilo l'alquería blanca.
- Un besugo y la cabeza del rodaballo en Vitoria, con Charo y Laura.
- El barrio latino de Zaragoza con Richi e Inu.
- La comida, merienda y cena con Kontx en el Casino, señoritas de provincias y cócteles.
- La cerveza en el Eurosol con Ana y Fran, el chupchup al estilo Concha Piquer.
- Una cena exquisita- este ha sido quizás el momento más dulce de todos- en el apartamento de los Chinchilla, mis amigos de la infancia, los q venían todos los veranos de Madrid, leyendo la primera carta que recibí en mi vida y q ellos me escribieron prometiéndome fotos del Retiro.
- La primera vez que escuché en el despacho "Todos los caballos de carreras" del próximo disco de The New Raemon, Francisco Nixon y Ricardo Vicente.
La última que la he escuchado, esta mañana al despertar. Richi más grande que nunca.
- La fuga entre agobios e impagos, para la que paula me secuestró dos horas la semana pasada. Los pies en la arena, el mar lleno de nubes y yo incapaz de conjugar cualquier verbo correctamente del bloqueo intelectual.
- La reunión- remake en Alicante de Sexo en NY, con mi voltereta hacia atrás, entre tules en una cama balinesa. En lugar de Miranda o Carrie Bradshow, soy Lina Morgan. En lugar de Nueva York yo me siento más cómoda en Vallecas. Qué caos.
- La tarde en la huerta del padre de Rosa, en Alicante, con ella, Buby y los niños. Arrancar las cebollas, coger higos verdes y morados, mirar si ya están maduras las berenjenas, golpear levemente los melones...y llevarte la compra al coche en una carretilla manchada de tierra.
- El concierto de The Charlatans, con Miss B en primera fila del Arenal Sound.
- La toquilla azul intenso que me ha hecho mi madre en quince días, durante los ratos que no estamos juntas.
- El atardecer tal y como se ve en la terraza desde la que está tomada esa foto.
Y todos y cada uno de los ratos que aún no han llegado pero que espero compartir mientras me derrito frente al teclado.

5 comentarios:
Certera reflexión. Para compartir momentos con nuestros seres queridos tenemos que ser capaces de encontrar tiempo. Y si realmente son seres queridos, acabamos encontrando huecos debajo de las piedras.
Eso sí, a veces las coas se tuercen temporalmente y resurgen con fuerza más adelante.
Qué ganas de vacaciones!!!
El chico que..
Y yo añadiría, porque para mí sí forma parte de esos ratos de mi breve"verano", un 17 de junio, disfrutando de un estupendo pescadito con un guiso magnífico con cebolla y no sé cuántas cosas más que sabía a gloria, bañado con vino blanco, en una terraza de un ático con vistas al downtown....y sobre todo, confidencias, muchas confidencias, entre un boca-oreja que queda sellado en el alma, entre nosotras, tú y yo, sin más puertas abiertas a la indiscreción. Entre mis obligaciones siempre habrá un hueco para tí. Soony
Los huecos debajo de las piedras, es cierto. Tal vez he sonado demasiado tajante y no, no lo pretendía, al contrario: quería darle un poco de aire a las heridas.
Ganas de verte chico que, tenemos pendiente una entrevista en el Eurosol.
Abrazo,
Soon yi,
Tienes razón, para mí también fue otro trocito de verano.De hecho cmi verano comenzó esa tarde. Siento el despiste al elaborar la lista, no fue porque no tuviera valor, al revés, fue porque a veces escribo sin pensar y así sale. De hecho también omití un domingo con Belu y Nachete en Botavara, y otros ratos que debería haber mencionado.
Pero la esencia es la que tú describes, Sonia.Ese querer estar tiempo con la otra persona. De hecho fue lo que te escribí vía esemese..¿por qué no estamos más tiempo juntas? Y sé de tu lealtad.
Lo sé. De siempre.
Otro abrazo rubia
Para vosotros dos- igual q para los que quiero como a vosotros- siempre hay hueco.
Besos mil
eva
Lo sé, If, lo sé....claro que lo sé. No era un reproche, ni mucho menos.
Soony
Comparto verano, aunque vaya a ser en otoño, pero comparto verano contigo.
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