martes, 5 de mayo de 2009

Along came Polly



Sacaron los cines de la ciudad y los llevaron a los polígonos industriales, donde se multiplicaban las franquicias que vendían muebles y zapatillas de deporte, las hamburguesas leroy merlin, el portátil más big- mac. Muchos no se dieron cuenta de lo que significaba aquel cambio, tal vez fueran solo las pandillas de viejecitas que quedaban para merendar y después ver alguna película las que lo acusaron, pero lo cierto es que la luz de la ciudad cambió. Se acentuaron las sombras, la rigidez de las esquinas eran más cortantes, las imperfecciones del caravista se hacían más visibles sin estrenos, ni carteles de Meg Ryan, Jessica Lange o el mismísimo Indiana Jones. El sol atenuaba la mediocridad de las tardes. El tiempo libre parecía ser siempre el mismo: qué hacemos.Unas tascas, unas compras, qué gris está Zara, qué gris me siento yo.
Y entonces llegó ella.
Along came Polly
La ciudad, nuestra percepción de estas tres calles paralelas que tienden al infinito- a un infinito en mitad de la nada-, hizo un triple mortal. Una parábola y después un bucle. Las plazas recuperaron la sonrisa y en la ropa tendida en las azoteas, poco a poco, regresaba el color.
Era Polly.
Como diría Cortázar ( el otro día AFM parafraseaba con Carla Bruni), "Queremos tanto a Polly". Y es que en cierto modo su llegada fue la del flautista de hamelín: Nos hechizó su risa, sus despertares lentos y tardíos- todo es mentira Polly, todo es mentira- sus trucos de magia (cómo convertir una croqueta en un delicado pastel de bechamel), su facilidad para resucitar los lunes y celebrar con pisco los martes. Poco a poco fuimos muchos los que comenzamos a adorarla y nos reuníamos en sociedad secreta, para bajar como ella las pestañas y fundirnos en un abrazo de bollo, mullido y enérgico, como ella nos había abrazado en los momentos más tenebrosos. Llegó sin paraguas en la maleta, nada que ver con Mary Poppins, pero como ella nos enseñó a tomar cosmopolitan en el techo y subir volando hasta el castillo. Bailábamos con elefantes en la playa, nos saludaban los carpinteros, los fontaneros, los deshollinadores y con Polly parecía que todo estuviera ahí desde siempre. A solas nos preguntábamos cómo no lo habíamos visto antes y nadie encontraba la respuesta. La única solución válida al misterio era que entonces llegó ella, along came polly y la vida nos dió un vuelco.
Nos enseñaron a llorar, a reir, a soñar en el cine...pero lo habíamos olvidado y entonces llegó ella, tuvo que venir Polly para recordarnos que todo aquello que flotaba en la pantalla y en nuestros recuerdos era real. Que Escarlatta era la más linda de las mujeres orgullosas, que a veces hay que subir hasta la planta 112 del Empire State dejando atrás lo cómodo y conocido para encontrar el amor. Polly nos lo contaba entre risas, o subida en una furgoneta hacia ikea-zaragoza y a nosotros se nos llenaba de líquido el rabillo del ojo.
Pero aún hay más y se escribe en presente.
Polly guarda un secreto que intuimos todos los miembros de esa logia que la adoramos- queremos tanto a Polly-y es que vuela. Polly va y viene, desde su Barrio de Salamanca hasta su suite de Peñíscola y lo hace en silencio, con un ligero batir de pestañas. Polly nunca duerme, siempre sueña y sus paisajes interiores son castillos para princesas que nunca quisieron permanecer encerradas en una torre. En las noches azotadas por la Tramontana Polly se abraza con los pies a su amor y pinta niños a los que les falta un brazo, tres piernas, un diente. Somos nosotros, los niños perdidos que ya hemos superado la treintena pero a los que ella ha sabido devolver la confianza, la alegria y las ganas.
A Polly se le han escapado en los últimos meses estos pájaros de la cabeza. Son tocados para ratitas presumidas que nunca fueron estiradas ni tiesas. Orquídeas para las que no entendemos del arte del ikebana. Por eso cuando la vimos dudar con la página el equipo de los niños perdidos- ay Polly, qué haremos- nos lanzamos de cabeza a ayudarle: Toni puso la música, Juan los contactos, yo busqué los textos, Carmen la seguridad que necesitaba y Migue, Migue siempre está cuidándola para que no tenga vértigo.
He añadido el link en la esquina de callejones, pero debería haber dicho que es uno de mis rincones favoritos, la sombra de Polly. Al igual que todos los niños del mundo crecen, salvo uno que es Peter Pan, todas las personas perdemos un pedazo de nuestro lado alegre al crecer, menos una y esa- yo he tenido la suerte de conocerla- esa es Polly.
Por eso la queremos siempre.
Gracias por tanto emperatiz de Lavapiés. Nunca habrá posts suficientes.
Ni pájaras suficientes.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

princesa TE QUIERO!!! mil gracias!!!! sabes que me alegras Castellón...que sin ti ya no es tan aburrido y que sin ti tampoco hubiese podido sacar a volar los pájaros de mi cabeza....
si,si,si...TE QUIERO!!!! besos con alfileres...

if dijo...

Lo sé, hermanita.Un beso fueeeerte,if

Anónimo dijo...

Evita,mi más cordial y sincera enhorabuena por tu maravilloso texto,homenaje a una mujer maravillosa.Me uno al sentimento y cariño que desprenden tus renglones llenos de sinceridad y amistad.Besitos para las dos!.Juan "flamenco".

evamaring dijo...

Gracias Juan, maravillosa es la palabra. Yo también te.
Besos
eva

Anónimo dijo...

Yo que tengo el gusto y el placer de conocer a Polly, sé que lo que dices no son palabras escritas a la ligera sino ajustándose fielmente a la descripción de ese pedazo de artista que vive entre nosotros, y que con su magia envuelve todo aquello que toca, hechiza con su sonrisa hasta el más reacio a sus encantos y nos tiene a todos, absolutamente prendados.....VIVA LOS PAJAROS EN LA CABEZA, y VIVA POLLY

soony sunny

evamaring dijo...

tienes mucha razón, soonyi..besos
eva