
"su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, más tendrá sentido;
polvo serán, más polvo enamorado."
"Amor constante más allá de la muerte",
Francisco de Quevedo.
En la terraza del Hotel Felipe II se preparaban los mejores gin-tonics del Escorial. Las voces decían que más de una madrugada, durante los cursos de verano, Francisco Umbral y Baltasar Garzón se habían batido en duelo poético con Lorca como territorio. Las voces se derretían ante las leyendas y si podían cosían cada noche una nueva al calendario de talleres y encuentros.
Sin embargo ninguna historia puede superar la del fantasma de Ava Gardner, que vaga por los pasillos del hotel desde 1957, mucho antes de su muerte.
Hay un piano en la planta baja del edificio, cerca del bar, junto a una cristalera enome. Los alumnos aventajados se entretienen con él en los descansos. Ninguno toca canciones de Sinatra, no sé por qué. Tal vez porque ese era el piano de Ava.
El piano en el que él tocaba la noche en que borracho de dolor, de celos, de rabia pidió un teléfono.
Un teléfono en 1957.
Le consiguieron línea, un cable de terciopelo partía la alfombra de pinos y abetos que separa El Escorial de Madrid.
- "Hey honey..."- los puntos suspensivos nadaban en los ojos semicerrados de Sinatra, que empezó a cantar.
Todos los amaneceres estaban llenos de Ava,
todos los océanos pertenecían a Ava
y los celos
Dominguín, Cabré entre las sombras,
también el miedo,
de no poder soportar tanto amor
y el vértigo
al naufragio en los ojos verdes de Ava
la locura
de no estar dentro de su piel
el vacío
de los brazos de Sinatra al piano.
Una madrugada de 1957 Ava apareció en El Escorial y Sinatra lloraba. Le quitó el teléfono mientras sus pestañas le susurraban "Vámonos".
Al amanecer un visón blanco tapa los sueños de Ava.
Una playa, dos niños, la sonrisa de Frank.
Ese mismo año se divorciaron.
Desde entonces siempre que una mujer se rompe de amor el fantasma de Ava toma su abrigo y deja atrás el piano.
Yo un día soñé que era Ava Gardner
y que amaba a Luis Miguel Dominguín
que me miraba de reojo,
desde la mesa escondida de un cabaret.
ps: He incorporado a mi lista de callejones el blog de M.A Maya, "El sueño de Ava Gardner". Es obvia mi debilidad.
ps2: Tal vez esta historia ya la haya contado y me repita. Lo siento, me hago mayor.
10 comentarios:
Me ha fascinado este relato que transita de la prosa a la poesía, así, encadenado, sin que uno se de cuenta.
Me retuerzo al imaginar a esa chica exhausta "de no poder soportar tanto amor". Tan intenso...
Y la culminación "Desde entonces siempre que una mujer se rompe de amor el fantasma de Ava toma su abrigo y deja atrás el piano".
No sé si lo has contado muchas veces, pero ojalá lo cuentes muchas veces.
El chico que...
Y yo soñe ser Frank cantando "Fly me to the moon". Que extraños vericuetos tienen los sueños.
Gracias anónimo, chico que...
qué extraños alma,
realmente
mil besos a los dos
eva
Y el sábado, Eva descansó
(Génesis, 1, 31)
¡Menos Mad Men y más producción!
¡Menos Mad Men y más producción!
Abajo Draper!
Vuelvo pronto, pero a mi ritmo, que siempre ha sido ninguno. Mad Men me tiene secuestrada, sí, pero volveré. Aunque solo sea para hablar de Don Drapper.Ay!
besos
eva
¿Qué raro, tú por aquí?
Te he dejado un bonito comentario sobre tu profesion en mi blog.
Saludos cordiales,
José Luis.
Me alegro de volver a leerte José Luis, ahora te leo. Y sí, yo no me cambio de sitio. Aunque lo intento.
Un abrazo
eva
Estoy con el chico que.....lo cuentes las veces que lo cuentes siempre será único.
Soony
...gracias, soon yi, me desbordan tus halagos.
Besos
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