En Castellón apenas llenaban la plaza MªAgustina, pero la brisa era tranquila. Había caras nuevas y sonrisas. Parece que sí, que algo está cambiando. No había crispación ni rabia, solo gestos suaves, firmes, expresiones de desencanto. Nuestro cielo se sumaba al de la concentración de Madrid, amenazando lluvia. El domingo habrá una razón más para no ir a votar: la pereza de llenarse los pies de charcos. No es excusa, pero cualquier razón sirve para cualquier postura. Yo no voy a ir a votar. Lo decidí al conocer las listas de candidatos para las municipales y generalitat. Estoy cansada de lo que sucede en la Comunidad Valenciana y en Castellón, pero estoy harta también de no tener otras opciones, otras voces serias que trabajen para cambiarlo. Para mí todas las opciones, en esta ciudad, son peores. Mi voto no será. O será otro ausente por desencanto.
En un universo paralelo habrá una mujer que deposite mi sobre en las urnas de un colegio público en Madrid. En un universo paralelo yo seré la chica de "I saw her standing there" y seguiré allí de pie, sin bailar con ninguno que no sea él.
4 comentarios:
Coño! vota aunque sea el partido más raro que haya en el colegio electoral
Y si no, mi madre, fomentando las redes de clientelismo de los partidos, cambia votos por croquetas. Si te interesa... :-)
Lo de croquetas (de tu madre) x voto me parece un cambio justísimo.¿Dónde tengo que apuntarme?
Beso,
eva
Cada vez con menos ilusión, pero suelo ir a votar. Porque hubo un tiempo que en este país no se podía votar. Y sí, es una mierda de democracia, pero...
El chico que...
Ahí me has dado, chico que.
Beso,
eva
Publicar un comentario