
Que levante la mano el que no haya leído a Enid Blyton. Mejor aún, que mande una foto para que le conozcamos, porque me parece imposible que alguien de este planeta no haya tenido entre sus manos un libro de Los Cinco. Esa señora fue la culpable de que yo fingiera una gripe cercana al tifus en tercero de egebé, cuando a unos meses de la primera comunión me regalaron las colecciones íntegras de Torres de Malory (la maravillosa vida en un internado de Darrell, Sally, Alicia y Gwendolyne, entre otras) las mellizas O'Sullivan en Santa Clara (más internado de chicas pero en cursi, además ellas no jugaban tan bien al lacrosse como Darrell, con lo que perdía bastante emoción la lectura) los Siete Secretos, la serie de "Misterio en..." y lo mejor de su obra: las aventuras de Los Cinco. Julian, Tommy, Dick, Ann y Georgina- que era la chica que quería ser un chico- y el perro, Tim eran los protagonistas de las aventuras que yo soñaba con vivir. Siempre estaban a su bola, campaban por media Inglaterra a sus anchas y en aquellos momentos parecía que los condados del Reino Unido eran más peligrosos que el bronx, porque en cuanto los cinco primos- hermanos y prima- se decidían a hacer un picnic una banda de malhechores, contrabandistas o traficantes de armas paseaba por los alrededores y secuestraba a alguno. Todo esto sin que a sus padres les preocupara lo más mínimo la doble vida de agentes de la benemérita que llevaban los niños, ya que pese a la afición de los menores por el crímen y el mundo del hampa siempre les mandaban en vacaciones a un lugar con un castillo en ruinas o a una isla con escarpados acantilados, eso sí, con la recomendación de que cuando resolvieran el misterio y pillaran a los asesinos gracias a un traspiés de Tim o a una confusión con la sexualidad de Georgina, lo celebraran con una súpermerendola.
Y eso era lo que más me fastidiaba a mí de los Cinco y de los libros de Enid Blyton: que con ella las meriendas sabían mejor que en casa. Yo no sé si la escritora padecía algún trastorno alimenticio o es que había pasado mucha hambre en la posguerra, pero no he leído jamás descripciones más suculentas de algo tan común como un tomate abierto. A mí se me rebelaban todos los jugos gástricos. Para colmo siempre brindaban con cerveza de jengibre, que era una bebida que no tenía comparación ni con la cocacola, que era lo más para una niña de la transición.
Por culpa de Enid Blyton pasé los mejores veranos de mi vida en un internado- bueno... en un colegio para extranjeros en Canterbury, pero en invierno era un auténtico internado, con sus desvanes, trampillas y todo, que conste- en busca de aventuras. Tuve suerte y no encontré jamás a un solo malhechor, ni conseguí jugar un partido de lacrosse (cuando lo preguntaba a mis profesores me miraban como si hablaran con una persona de otro planeta), pero probé la cerveza de jengibre y casi me dió una arcada.
Eso era lo único en lo que exageraba Enid Blyton.
El resto, os lo juro, era verdad.
5 comentarios:
mmmmmmmmmmmm
mmmmm????mmmm
mm
a ver
mmm
...levanto la mano
y con ello, una vez más, desnudo en público y con algo de reparo ante la erudita audiencia de este blog, mi ignorancia infinita (e injustificable para alguien que, como yo, ha crecido rodeado de libros, libros de otros, claro) en asuntos literarios...
jamás leí (tampoco) un libro de los cinco y vagamente recuerdo ver alguna de sus andanzas en la tele...
en mi descargo (o para agravar mi delito, vete a saber) debo decir que sí leí unos cuantos libros que debieron de ser un sucedáneo americano de la panda de inglesitos aventureros e intrépidos... creo que mis héroes eran todos hermanos y la familia se hacía llamar "los hollister"... también demostraban una gran facilidad para montarse merendolas suculentas... aunque en lugar de la cerveza esa de jengibre, la bebida que a mi me resecaba la garganta por mis deseos de probarla era una siempre, según decían, refrescante limonada...
como siempre, antonio en la caverna ;)
besossssssss
Que gozada Los Cinco!!! merendolas por doquier, pasteles y... tartas y... sandwiches para repetir... y pasadizos secretos contando los recuadros de aparadores de madera oscura, el segundo de la izquierda, fila de abajo, noches con fugas, huidas y movidas, son ladrones o son raptores, huyamos en barco, escondámonos en la maleza...observemos, pero... en qué momento hemos saltado de las páginas a nuestra vida unidos por la misma aventura???
Yo me saltaba los libros Santillana en verano para leerme los libros, y me relamía contando los que todavía me quedaban por leer, los días de verano que me quedaban y las páginas que leía por día, era una cuestión de matemáticas unida a la literatura...
un saludo brindando con alguna cerveza que te guste...
Bueno, toni, solo podías ser tú. Que el único q no haya leído a los Cinco sea mi mejor amigo tiene delito. Pero no te preocupes, yo los conservo todos- de hecho deben estar por alguna caja ahí arriba- y cuando quieras viajas a la isla de Kirrin, para brindar con nosotras.
Y sí Nínive, yo también pasaba de los libros de verano de Santillana- ¿vacaciones Santillana? qué bueno...jamás llegué más allá de la Unidad TRes- para irme de vacaciones con los cinco. Era fantástico lo de los túneles, las grutas en la isla, los tesoros escondidos...cuántas tardes me habrán mandado a mí a dormir la siesta y me he quedado adherida a las tapas de cartón duro de esos libros.
Me apunto lo de la cerveza (me gustan todas, o casi todas; las negras menos que pesan en la tripa) bien fresquita y brindo por las vacaciones. Espero q te hayas escapado por ahí o q cumplas con tu propia receta, ya sabes: Paul weller, desyuno amoroso y relamerte de pereza.
¡¡Besos!!
Hola!
He leido tu blog y vuestros comentarios.
A algunos de vosotros os gusta Enid Blyton. A mi tambien.
Asi que os voy a dar una buena noticia.
Hemos abierto la pagina oficial de Enid Blyton en español.
www.enidblyton.es
En nuestro foro encontraras comentarios muy interesantes, sobre los libros de la escritora.
Si te gustan sus obras, no dudes, unete a nuestra pagina web, donde todos somos amadores de las obras de Enid Blyton.
Entra y registrate!
Seguro que te va a gustar.
Anna Kirrin, moderador
Publicar un comentario