domingo, 30 de marzo de 2008

El mundo de los Quien

He llevado a Mar por primera vez al cine.La pobre me lo había pedido ya hace mucho tiempo y en vista de que sus padres aún no habían tomado la iniciativa, esta tarde nos hemos fugado las dos. Palomitas, fantas de limón y de naranja, el aparato ese que levanta a los niños del asiento- vaya, de paso aprovecho para quejarme del precio de las entradas de los críos, el mismo que el de un adulto: me ha parecido un atraco- y el primer comentario de la niña al entrar en la sala: "Vaya...si es como un teatro..." Pequeña decepción. Después mi asombro ante la evolución cultural y genética de los niños de ahora: llegamos a la butaca, le coloco el aparato, la subo a su asiento y Mar, de un golpe de mano, me arrebata la caja de palomitas (que para ella era un cajón, no sé cómo veía la pobre), empieza a dar sorbos a la pajita y tan ricamente, como si hubiera vivido allí toda la vida, ni Homer Simpson ante un aparato de televisión está tan natural. Después ha gritado, ha aplaudido, ha insultado al malo, se ha pedido el chico "que hace musiquita"- el hijo del alcalde de los Quién, con corte de pelo poppie y un aire a lo Tim Burton, de un gótico dulcificado- y al terminar, me ha mirado de reojo y me ha dicho: "¿Qué, nos quedamos a ver otra?"
Si después de eso saca el ticket del parking del bolsillo de su chaqueta me planteo el engaño premeditado que provocaron en "Barrio Sésamo" con los conceptos de "grande" y "pequeño".

2 comentarios:

ninive drake dijo...

Que grande es Mar! es una genio en potencia en cuerpo de niñita, guárdale las ideas, como las herencias hasta que sea mayor de edad, en un lugar bueno y accesible, no tienen desperdicio y cuando sepa escribir un poco, dale papel y lápiz, tiene una imaginación tremenda y un gusto nada desdeñable...

qué bonita es la niñez... :D

evamaring dijo...

Sí, es muy grande...lo de escribir y leer le está preocupando un poco, porque tiene muchas ganas y cada vez q viene a mi casa- q ya es de las dos, porque según ella "es más bonita que bonita"- se sienta en la mesa, frente al ordenador y hace rayas q salpica de puntos, por arriba y por abajo.Luego me los enseña y me pregunta qué prefiero un cuento de trabajo o uno de verdad, y finge leer lo q ha escrito. A mí cuando hace eso me emociona...pero es que yo tengo debilidad con ella, empiezo y no acabo. Y es que, aunque no tengo hijos ni reloj biológico ni ná, he tenido la suerte de ver crecer muy cerquita a un par de niños, hijos de amigos míos, de esos que te enamoran. De hecho, hasta hace diez días mi cocina era un pequeño Museo del Prado de dibujos infantiles y no sé si la razón es que yo me siento y les escucho-solo hago eso- o es que me han tocado cerca los niños más listos del mundo, pero he vivido anécdotas para reventar aquel programa de Sardá y los gallifantes.
Pero hasta aquí puedo leer, q si no me vuelvo una abuelabatallas y termino enseñando er árbum d fotos desplegable que guardo en la cartera.Y no.
Besos!!!