viernes, 21 de mayo de 2010

El abejaruco

Persi le cuenta a la madre de Carla que su marido la tiene exhausta. La Carla parece tres años mayor que Núria- su Núria- pero nacieron el mismo día, van a la misma clase, al mismo colegio y quieren ser la misma witch. Se entretienen jugando a eso, a las brujas de Disney y mientras Persi y Lucía- que prefiere llamarse Lucy desde que quedan para tomar un café en la panadería del parque- hablan de sus cosas. Persi se queja y se muerde el labio después de hacer un abanico de saliva en la equis. Essssssausta. Se esconde tras unas gafas de sol. Desde que está en paro no la deja, se pasa los días persiguiéndole por la casa, con las manos pringosas. Persi al principio se reía y ahora ya no sabe si se siente feliz, atrapada, sharonstone o molesta. Lucy aprovecha para hacerle preguntas de fantasias que ella tiene. Le dice que aproveche, que disfrute de tanto mambo- qué ricura, qué dulzón - que tiene entre sus manos mientras mueve la muñeca para que choquen entre sí la casa, la niña y el coche que cuelgan de su pulsera falsa de Pandora.¡ Cómo le gustaría a ella tener ese tipo de agujetas! Sentir que tienes un hombre entre las piernas hasta dos días después. Ir al trabajo y verse a una misma bajo una luz ténue- como la de las películas- moviéndose sobre el torso de ese desconocido que le coge de las caderas. A Lucy eso hace mucho que no le pasa. Diecinueve meses ni más ni menos, desde que se enrolló con el vecino que vivía alquilado en el quinto. Luego supo que él tenía novia, la vió salir de su casa brillándole la boca con nacar y le dolió. Aún así vieron juntos la película del domingo y follaron mientras Carla dormía. Pero ella no encendió las velas, ni las barritas de incienso ni se subió encima. Los gestos resultaron extraños y después era incómodo encontrárselo en el ascensor.
Persi no quiere a su marido. No le gustan las cuencas de sus ojos, el pliegue de la barriga ni las uñas de los pies. Le compra camisas alegres y aún así él siempre parece triste. Hasta que la atrapa, que sonríe como un cazador avezado, pero ella ya no le encuentra ningún atractivo a su sonrisa sino algo oscuro, pervertido. Después cuando se corre se le queda encima, con la boca abierta y ella busca en su mirada algún resto de la historia que fue.
Ninguna de las dos es feliz, ni siquiera a ratos. Persi porque piensa que se merece algo mejor que un gordo salido y en paro, Lucy porque espera que le pase algo. Pero algo ni se presenta a los castings de Persi ni llama a la puerta de Lucy.
Las tardes de los viernes, mientras comparten confidencias y cortado en la panadería del parque, se les escapan arañándoles las manos. Las dos miran sus pulseras de éxitos: el niño, la casa, el coche. Echan de menos todo lo que no se cuentan y cuando callan el silencio se rompe con las voces de las niñas. Con chándal rosa y bolso de hellokitty las dos se echan los superpoderes a suertes al tiempo que sus madres, hastiadas, imaginan que cogen dos vestidos, un sujetador turquesa y sus zapatos de tacón favoritos para meterlos en una maleta. Rompen el sobre de azúcar, miran los restos de café en el cortado y se ven andando por la playa o pegando la nariz a la ventanilla sucia de un tren infinito.
Sus risas son vuelos de abejaruco, acrobacias brillantes, en el túnel del fin de semana. Una vez paga Persi y otras paga Lucy. La merienda de las niñas casi siempre se la llevan de casa.
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5 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta historia me sabe a Almódovar. Protagonistas femeninas y el hombre siempre presente, como una sombra que nunca acaba de desaparecer. Los hombres, tesoro y condena al mismo tiempo.

"Cómo le gustaría a ella tener ese tipo de agujetas! Sentir que tienes un hombre entre las piernas hasta dos días después". Frase esclarecedora, intensa...


Por cierto, bon dia!

Anònim, as usual

evamaring dijo...

Me salió demasiado costumbrista, sí, con algo ya visto- tal vez sobredosis de Almodóvar en vena- y el mareo de "El diario de.." una tarde de viernes. Iba a quitarlo, pero esos momentos porno-pandora me daban risa y lástima. Me dan pena ellas y también los hombres que estando tan cerca parecen de otro planeta. No sé, eso fue una reflexión posterior.
Pequé de tópico.
Lo confieso.

Gracias por su absolución, Mr.Anónimo. Mil doscientos besos
eva

Anónimo dijo...

Lo de Almodovar era un piropo !!! Gracias por el torrente de besos.

Anónimo dijo...

"ALMODOVARIANO" O NO, ME HA ENCANTADO.

SOONY, LA MADRE DE OTRA CARLA

evamaring dijo...

Yaaa, no te preocupes Sr.Anónimo, lo he entendido, de verdad y que conste que me gusta.
Más besos para el torrente
eva

Y Soon Yi dejaré las huellas para que no os perdáis ninguno de los mejores momentos de la isla.
Mil besos más
eva