martes, 11 de mayo de 2010

Equipaje

"¿Quién me ha dejado


conmigo? ¿Qué me ha abandonado en esta plenitud


como se rechaza una victoria?


¿Quién me dio tanto amor


para hacerme sentir ahora


tan miserable,


tan irremediablemente solo?"





"Cielo ha muerto", Sergio Algora





Ultimamente veo mucho cine, aunque sea en casa. De la emoción contenida de "My blueberry nights" he pasado a cerrar el domingo con este cuento infantil, "Donde viven los monstruos" ( o sin traducción "Where the wild things are", que me gusta mucho más). Entre tanto he salido de copas con Blanca Romero, Willy Toledo y Tristán Ulloa, protagonistas de la que parece moderna "After" con tres horas de resaca en el sofá de tantas rayas como se han metido y me he vuelto a enamorar de Alberto San Juan disfrazado de Benito en "Bajo las estrellas".


( Abro un paréntesis por Alberto San Juan, el macarra más guapo del mundo. Si yo fuera como la Juani- quince años menos, pestañas perversas, boca de nínfula y piernas rascacielos- me iba sin maleta hasta su casa y le decía que me había tocado de premio en un sorteo de la Once. Cómo nos pone- con perdón- a la mayor parte de las mujeres Don Alberto. Se nos distorsiona hasta la voz cuando le evocamos.)


Volviendo al cine. Cinco películas - "MBN", "2046", "After", "Bajo las estrellas" y "WTWTA"- en siete días. No ha estado mal. Podría haber salido, escaparme a algún concierto, tomar unos vinos, pero no tenía ganas de ver gente. Quería estar en casa sola. Me arañan las voces si hay demasiadas y todo lo que pase de tranquilo, ultimamente, me parece multitud. Me estoy volviendo rancia, bachelorette.


Me gusta estar sola.


En una soledad controlada.


Precisamente todas las películas que he citado más arriba hablan del miedo que nos produce quedarnos solos, enfrentarnos a la vida sin más cobijo que el del cielo. Cada una de ellas nos la muestra desde un punto de vista diferente, pero en el fondo, todas hablan de cómo nos enfrentamos a ese abismo, cómo digerimos el lado más tangible de nuestra existencia. Cuando pienso en la soledad y en el terror que su vacío nos produce durante la infancia no puedo menos que recordar las pesadillas que tenía de pequeña. Solía soñar que me quedaba sola en casa, que entraban ladrones, me robaban a mis padres (mi hermano aún no aparece en esos recuerdos, sería muy pequeño o un actor secundario en mi existencia) y yo, para evitar que me llevaran con ellos, me doblaba y me metía en un cajón, como si fuera una camiseta. Después, cuando me despertaba me daba pánico recorrer el pasillo en silencio, por si acaso aún era todo real y yo era la última superviviente de mi familia, así que me ponía a dar gritos, para que se despertaran hasta mis antepasados. Cuando se tiene miedo uno se vuelve un salvaje.

¿Es el miedo el orígen de todos los males?¿Está el bloqueo del pánico, el vértigo a ser uno solo siempre en la antesala de la maldad?¿Es la seguridad, la confianza, la tranquilidad del perdedor la vacuna contra la mitad de los errores? No lo sé y me lo pregunto al cabo del día mil veces. Tenemos miedo a crecer, a la responsabilidad, al desapego, al compromiso, a los cambios, a la crisis, a lo que pensarán de nosotros, a los espejos, a los juzgados, a las cucarachas, a ver sufrir a los que queremos, a la oscuridad, al olvido, a la enfermedad, a la memoria, a la verdad, a los secretos, a las frases que no nos dijimos, a nosotros mismos.

Miedo y soledad. Maneras de vivir. Dan ganas de subirse a un tren y dejarlos como equipaje olvidado en la estación.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Como cantaba Fito hace tiempo: "La soledad, no está tan sola, no ves que a mí, no me abandona".

La soledad a veces es necesaria. Sólo si estamos a solas (valga la redundancia) con ella, sólo entonces podemos vaciarnos y afrontar nuestros miedos y fantasmas. Me gusta eso de soledad controlada, aunque la soledad desbocada también tiene su punto.

Qué decir del miedo. Nos atenaza pero al mismo tiempo evita que seamos temerarios.

Miedo a la soledad, o la soledad del miedo. Dos caminos que se cruzan.

Maneras de vivir. Eso me recuerda a Leño: "No pienses que estoy muy triste / si no me ves sonreír / es simplemente despiste / maneras de vivir".

Resultado al descanso: evamarin 2 (goles de Antonio San Juan y de Rosendo Mercado) - Tristeza 2 (goles de miedo y de groupie)

Bea dijo...

Yo tengo muchas épocas de querer estar sola, antes le daba muchas vueltas, ahora ya no, si quiero estar sola lo estoy y lo disfruto además. Aunque como tú dices, controlada, porque tiene tendencia a querer cada vez más y no es eso. A veces hay que quitarsela de encima. Se me pasó ver bajo las estrellas que la echaron el sábado, del resto solo he visto 2046, la tengo que volver a ver porque desde ese día me di cuenta que no podía ir al cine a las 4 de la tarde, así que tengo un recuerdo de la peli entre real y onírico. Pensaba que lo de Sergio era una canción y yo decía pero si no la conozco… pero ya he visto que es un poema, que bonito. Muchos besos.

Raúl dijo...

Ayer, a V. se le escapó un suspiro al ver a San Juan anunciado como reclamo de una serie. Me has recordado el pasaje y he sonreído.
No sé si el miedo es el origen o sólo la consecuencia de todos los males. En cualquier caso, es seguro que entre las ciudades del "miedo" y el "mal", la comunicación es fluída y no se paga peajes.

evamaring dijo...

Sr.anónimo,
La liga es suya, aunque yo ya quisiera ficharle para mi equipo y remontar este tiempo de black-out.
Fíjese, lo del miedo y la temeridad a mí me preocupa: por exceso de prudencia a veces se nos educa o acostumbra a un inmovilismo absoluto. Tal vez sea solo una manera de justificarme, pero es uno de esos límites que me gustaria tener más claros.
"Maneras de vivir" siempre me ha parecido un manual de instrucciones q suscribo. Leño, Fito, Extremoduro...tengo que ponerme al día. Sus letras me están agujereando.
Y es Alberto, no Antonio (Antonia San Juan es la actriz de noséqué película de Almodóvar, tal vez de ahí el error)el que nos roba los sueños es Alberto.
Besos, Sr.Anónimo

Viola,
tu comentario lo podía haber escrito yo tal cual, en casi todo. Ahora disfruto de mis ratos sola, pero intento que no se alarguen por si me convierto en pez y pierdo la memoria. De las pelis q cito la única q no te recomiendo es 2046.Tiene una historia entrelazada maravillosa- la del tren al olvido, estación 2046- pero con los cinco primeros minutos ya basta, el resto a mí me parece alargar inútilmente "In the mood of love", abusar de las cosas que en esta funcionaban y quitarles el brillo. Tampoco te recomendaría "After" porque no aporta mucho, a mí no me dijo nada.
"my blueberry nights" sí y "Donde viven los monstruos" también, sobretodo si tienes niños cerca, si no tampoco es tan especial. Y "bajo las estrellas" en la tele y de rebote, alegra, sí, pero no es imprescindible.
Los versos de Sergio, al igual que todo lo que escribió son una delicia, querida Viola. Aquí sí que soy implacable: hay q leer "A los hombres de buena voluntad" pocos libros de cuentos son tan exquisitos como ese de Algora.
Millones de besos,

Ay Raúl,
Suspiramos, sí.
No podemos evitarlo.
Por la nuca nos llega su voz.
Como un tren que atraviesa nuestra columna vertebral y en cada estación nos araña o nos deja un pellizco.
La imaginación con Alberto San Juan- sin querer saber más, sin querer que sea real- se tensa, como la piel a 37 grados.
Entiendo q lo utilicen como reclamo, aunque he de decir q no siempre funciona. Alberto San Juan mola transgresor, macarra, chulazo, carcelario y en el fondo, blandengue.
Uy, se me ha escapado mi ramalazo groupie...
Mal y miedo- ¿sin city?- dos ciudades bien comunicadas. Cierto.
Me gusta que sonrías, un beso

Abrazos para todos
eva

Anónimo dijo...

Como tampoco paga peajes el viajar con la soledad en la maleta y "usarla" sólo en aquellos casos en que nos apetece estar a solas con nosotros mismos....soledad buscada, que no forzada....esa es la que da miedo...la que viene sin que la busques y no puedes escapar de ella.

Besos. Soony

Anónimo dijo...

Cada día me duermo y me despierto con una excusa. No es que no lo sepa, es que trato de ir mutando, o evadiendo el problema. Miedo. Es el peor de nuestros fantasmas. A veces seguimos hacia adelante, como ahora lo hago yo, en estado seminconsciente de que esto no lleva a nada. Como tú con las pelis, a mí me ha dado por decir a todo que sí, a cualquier plan, a cualquier excusa para no estar en casa. A todo lo que no sea ser consciente de que no me gusta sentirme sola (ojo, que no es lo mismo que estar sola). Creo que como siempre se dice, la soledad forzada, el sentimiento de un cierto abandono, es un plato que a nadie gusta, y por muy lejos que vayamos, por muchas aventuras que queramos vivir, o mundos que queramos recorrrer, nos persigue, nos acecha.

evamaring dijo...

q.Sonia,
Me dan miedo las jaulas y la soledad es una de las más oscuras. Ojalá pudiéramos manejarla con menos gravedad y traerla, disfrutarla, guardarla en un cajón sin temor a que se quede para siempre.
La soledad a veces es un juego peligroso, pero no se pude vivir asustado.
Un beso, rubia.
eva

Querida Anónima,
No me avisan de los comentarios q llegan, así q discúlpame si te escribo con retraso. Me has impresionado con lo que dices porque me suena muy cercano, casi mío. Conozco mucho ese "sí a todo" para seguir hacia delante. Y también la certeza de que seguir hacia adelante en determinados momentos es pura inercia y no vida.
Duele hasta leerlo.
Pero a la larga lo que nos mata es la mentira de todas las excusas.
Tocada y hundida te envío un abrazo
eva