"Hay una vida invisible, subterránea como un venero, por debajo de esta vida que creemos única e invulnerable, o quizá sobrevolándola, como una ráfaga que parecía inofensiva y sin embargo, se inmiscuye en los huesos dejándonos su beso estremecido. Cuando esa vida invisible nos roza sentimos por un instante que la tierra nos falta debajo de los pies."
"La vida invisible", Juan Manuel de Prada.
Creo recordar que cuando nací el primer gesto que hice fue llevarme la mano derecha a la boca y arrancarme la uña del dedo índice. De niña me comía los calcetines y escondía mis manos dando de sí las mangas de los jerseis. Ahora, con las medias en su sitio y los vestidos sin sus canesús sigo conservando ese manía: me muerdo las uñas. Tengo los dedos llenos de heridas, de pielecitas que se enredan en todas las cortinas y mis falanges están astilladas. A veces descubro en la gente que repara en ellas cierta aprensión. Les veo abrir los ojos o esbozar una mueca de disgusto que me encoge, yo entonces bajo la mirada y recurro a mis bolsillos. Me hago frágil. Pero sigo fagocitando mis extremidades, consciente o incosncientemente, y si mi cabeza está en otro sitio me llevo las manos a la boca, no puedo evitarlo. He perdido la sensibilidad en los dedos. Nunca lo digo, pero me avergüenzan mis manos. Sin embargo no ha habido en treinta y ocho años tratamiento, promesa ni fuerza de voluntad suficiente que me saque del vicio.
Porque algo hay en esta automutilación que me gusta. Que escondo y me produce un extraño placer.
La onicofagia (del griego onyx, ‘uña’ y phagein, ‘comer’) es el hábito de morderse (roer) o comerse las uñas de uno mismo. Se presenta en estados de ansiedad, normalmente puede estar asociado con el nerviosismo y el estrés. Una vez establecido en sujetos ansiosos puede ser desencadenado por el hambre, aburrimiento e inactividad. También puede ser un síntoma de algún trastorno mental o emocional, según su frecuencia. Su nombre clínico es onicofagia crónica.
De la wikipedia, sin más.
Me cité con Raúl al salir del despacho. Quedamos en nuestro territorio común, un pub (cuándo inventarán una palabra bonita para ese tipo de sitios en los que bebemos copas, cervezas y nos queremos a distancia) que hay en un callejón. Raúl llegó tarde y me encontró despeinada, con restos de sus cuentos en la garganta. Nos quitamos la palabra de la boca. Era la primera vez que hablábamos. Le escuché, soportó mis gritos y mi incontinencia verbal. Brindamos. O no, tal vez me invente ese recuerdo, sonreímos. Él estaba al borde de presentar "Elefantiasis" en Castellón, yo estaba con un pie en Atocha, despidiéndome en el andén. Comentamos el título, el guiño del autor- Raúl- al lector, microrrelatos a precio de enfermedades gigantescas. Pero había algo más, los ojos de Raúl eran oscuros detrás del ámbar de la cerveza, y fue entonces cuando me habló del miedo y de un Interviú que vió cuando era crío.
Hubo un silencio cálido, de espuma. Le dije cuánto me había impresionado uno de los textos "Hermanas". No le conté lo perturbada que me había dejado la imagen de una monja lamiendo los dedos de los pies de su amante muerta en presencia del resto de sus hermanas. Ni tampoco que me hubiera reconocido en ese gesto, porque probablemente me lo estaría inventando, pero le animé a que explicara esa historia de un niño, un pasillo y un interviú en la presentación. Me hizo caso. Sin saber por qué extraña casualidad Raúl había descubierto que el título de su colección de cuentos venía de un recuerdo oculto de la infancia.
Al día siguiente lo compartió en Argot. En las fotos que han colgado en su página no deja de firmar libros. Y sonríe.
Art. 1484 CC: "El vendedor estará obligado al saneamiento por los defectos ocultos que tuviere la cosa vendida, si la hacen impropia para el uso a que se la destina, o si disminuyen de tal modo este uso que, de haberlos conocido el comprador, no la habría adquirido o habría dado menos precio por ella; pero no será responsable de los defectos manifiestos o que estuvieren a la vista, ni tampoco de los que no lo estén, si el comprador es un perito que, por razón de su oficio o profesión, debía fácilmente conocerlos."
Hay un pasillo detrás de nosotros. Un cuarto poco iluminado escondido detrás de tu nombre. Un secreto debajo de mis pestañas. Hay grietas en las comisuras de tus labios de lo que callas. La guía de teléfonos- aunque ya no la usemos- está llena de historias con espinas. De gestos que nos avergüenzan y nos definen, aunque los neguemos tres veces en público. Nadie es transparente, porque hay lugares de nuestro cuerpo, de nuestras vidas que queremos traslúcidos, incluso opacos para esconder nuestras contradicciones.
No lo he dicho pero Rául es abogado. Tampoco se lo he comentado a él, pero incluso cuando es escritor- que lo es, no solo escribe, Raúl ya es escritor precisamente por culpa de este libro- también es abogado. Porque se ha batido en duelo con el sol- o con otros capos menos tangibles-al escribir este exquisito informe para el juicio Final. Raúl ha atrapado la delicia que se esconde en las contradicciones de cualquier ser humano y la ha mostrado sin edulcorarla, sin trampas, con todas sus aristas y nos propone que desnudos nos reconozcamos en ellas. Pocos escritores- y menos abogados- se enredan en causas tan perdidas como esta, pero él se ha atrevido y con su osadía me ha absuelto de muchos de mis pecados.
De ahí que le deba, como poco, este agradecimiento.
Raúl Ariza presenta esta tarde "Elefantiasis" en el teatro municipal de Benicàssim, a las siete.
Allí estaremos, mi culpa, y yo.
9 comentarios:
La culpa siempre presente. Me gusta ese final. Cristiano, atroz.
No había oído hablar de la onicofagia, pero ahora mismo pagaría una buena suma de dinero por haber pergeñado yo ese término. Suelo morderme las uñas, pero jamás hasta esos niveles... malditagroupiedelasfalangesastilladas. No conseguirás que odie los espacios en blanco.
Encoger las manos y dar de sí los jerseis también me resulta familiar. Y camisetas de manga larga. Si mis mangas hablaran.
Promete ese relato de la monja que lame dedos de los pies.
Anonim!
En mi calidad de administradora de la página web de ELEFANTIASIS, declaro que estos tus VICIOS OCULTOS no pueden dejar de incorporarse al mundo elefantiásico, por lo tanto traslado esta tu entrada a la página DICEN DE ÉL de la web.
Y en calidad de bloguera propiamente dicha (sonrío) declaro que esta tu entrada es una maravilla de emociones tan transparentes que parecen invisibles pero sin duda no lo son. PRECIOSO.
Lo mejor que has escrito nunca.
Te lo dice tu ex-editor.
Un beso de madrugada.
Sr.Anónimo,
Tengo ganas de que sus mangas hablen o escriban porque se me ocurren mil cosas leyéndole. No sabía lo de sus uñas, pero ya compartimos además de recuerdos de monjas y pupitres vicio oculto. Es un placer saludarle siempre.
(El relato de la monja ya lo tiene señalado en su libro, con la esquina doblada)
Besos,
Alma o Pepa,
Tengo pendiente escribirte.Ayer te busqué en el Bosque elefantiásico de amigos que nos emocionamos con Raúl. Me dijeron q no estabas. Quería felicitarte por el universo elefantiásico que habéis construído y del que ya me siento parte. Es emocionante y exquisito, así q mil gracias. Me alegro de que te haya gustado este post.Era lo mínimo.
Mil besos,
eva
ex-editor
Disiento: no es lo mejor que he escrito, pero sí q lo he escrito con mucho cariño.Me alegro de que te haya gustado.
Besos
eva
no es lo mejor que ha escrito Eva!!! ella siempre escribe y nos da l mejor de ella...cada cuento, relato, historia, post o novela...son lo mejor de ella!!!!!
Te quiero reina!!!!
Gracias Polly, yo también.Mucho.
Te quiero mucho.
eva
YA TE COMENTÉ EN EL FACE, PERO AHORA LO HAGO AQUÍ. ME ALEGRA QUE PEPA CUELGUE EL ENLACE EN LA WEB DE ELEFANTIASIS, ASI SERÁN MUCHOS MÁS LOS QUE DISFRUTEN LEYÉNDOTE.
ESTOY MÁS CON POLLY QUE CON TU EX-EDITOR, NO ES LO MEJOR QUE HAS ESCRITO PORQUE EN CADA TEXTO QUE ESCRIBES DEJAS EL ALMA (EL JUEGO DE PALABRAS VA POR TI, PEPA, MI QUERIDA ALMA), Y NO SOY CAPAZ DE HACER COMPARACIONES, TODOS SON BUENOS Y TODOS ME PARECEN LOS MEJORES CUANDO LOS LEO.
EN LA PRESENTACIÓN ME HICISTE CAER EN UN DETALLE RELACIONADO CON EL LIBRO Y EL POST, QUE NO HABIA APRECIADO, Y UNA VEZ ANALIZADO, CREO QUE ESTÁS EN LO CIERTO. ME REFIERO AL ALEGATO DE DEFENSA.
ES FANTASTICO LEER A UNA AMIGA ESCRIBIR SOBRE UN AMIGO.
SOONY
Jajjaja, gracias Sonia pero creo q Sergio lo dijo como felicitación, sencillamente.
De todas formas me alegra pensar que el post dedicado a Raúl gusta mucho porque se lo escribí- ya lo sabes- con todo mi cariño. Y si ese cariño se contagia por él y por su libro muchísimo mejor!!!
Eres un sol, rúbia.
Miles de besos
eva
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