martes, 29 de abril de 2008

De las libretas en general, y las moleskine en particular



Soy adicta al papel.Desde muy pequeña.Para mí no ha habido mejor parque de atracciones que las estanterías llenas de libretas y blocks en los que me gastaba la paga semanal.Hay gente que tiene debilidad por los zapatos, por los bolsos de Prada, por los soldaditos de plomo, por las bombillas de los teatros, por los búhos, por los elefantes con la trompa levantada, por los cromos de la liga, por los cuadros de Tàpies, por los sombreros...a mí, en cambio, me pones delante un par de hojas unidas por una espiral de alambre o un par de grapas y me vuelvo loca. He de confesarlo: además acumulo libretas. "No puedo evitarlo, mi querido Valmont" -que diría la Marquesa de Merteil- "no puedo evitarlo".No hay viaje del que no vuelva con un cuaderno en el bolso, ya sea el del hotel o el de la tienda del museo o el del chino de debajo de la casa en que me he colado. No sé de dónde surge mi adicción, pero yo, como de tantas otras cosas, les echo la culpa a las monjas del colegio que nos hacían cuidar de nuestras libretas como si fueran mascotas.Tal vez el orígen esta ahí.
Con todos estos antecedentes era inevitable que yo cayera en el mundo moleskine.La primera vez que leí la palabra fue a Carmen Rigalt, en una de sus crónicas veraniegas de la contraportada de El Mundo:la Rigalt se iba a Palma de Mallorca o a Marbella y toooodo lo apuntaba en su moleskine. Yo, que no sabía nada de informática, pensaba que la palabrita en cuestión era la marca de su pecé y me moría de la envidia. Claro, como es periodista, la Rigalt, aunque maruja, escribe en su portátil moleskine en cualquier rincón.Qué lista la tía.Está en todo, oye.
Hasta que un día mi amiga Belu - que sabe muchísimo y más que no cuenta- me abrió las puertas de ese fascinante universo de las tapas de piel de topo (de ahí las moleskine, de skin) y caí en un pozo sin fondo.La primera me la compré en Valencia, en una tienda muy cool que había detrás de la Lonja, de objetos de diseño.Entonces no era como ahora y costaba encontrarlas. Elegí la de las rayas francesas y banda naranja: yo, como mujer me tuerzo, así que no me iba a arriesgar al mundo sin falsilla. Desde entonces ese tipo concreto de libreta me acompaña. Siempre la llevo en el bolso- así tengo esta desviación de columna que ni el pilates soluciona- y en ella cabe todo.Mi moleskine, y quienes me conocen lo saben porque es fácil haber visto alguna, es una especie de collage (me encantan los collages, también soy adicta al supergén y a las tijeras de punta redonda) donde pego desde artículos,fotografías hasta sobrecitos de azúcar; también dibujo en ellas y anoto las canciones que se me pegan en la nuca. Alguna hasta tiene la tinta corrida de haber llorado escribiendo (es que si no dejaba el detalle Madame Butterfly me moríaaa...) y normalmente suelen comenzar con una cita.Eso las naranjas porque son las más parecidas a un diario.
Después he ido organizando mi vida en torno a ellas y ahora clasifico mi caos interno según sus colores:
- las amarillas, con el interior de cuadros, como son las que menos me gustan son las jurídicas, para los casos gordos, gordísimos, de esos que solo llevas una vez cada diez años.
- las verdes, blancas y radiantes como una novia, son para la trastienda de mi proyecto cultural. Dentro escondo mis tres ideas, los nombres, los dos contactos, las notas que hago sobre los borradores que me manda algún amigo escritor...
- las rosas, con hojas más duras, son para los esquemas de los cuentos y esas están medio vacias porque por mucho que lo intentó Espido, yo no sé escribir racionalizándolo todo tanto y aplicando a las palabras siempre un esquema.
Así que echando un cálculo por encima las moleskine son como una pequeña hipoteca que yo he contraído con un listillo italiano (la empresa que ahora las comercializa) por culpa de Van Gogh,Hemingway y la maldita orilla del Sena donde se las compraba de diez en diez Chatwin, creo (que no sé quién es, pero que de fetichista tenía tanto como yo el hombre) antes de hacer un viaje. Se han colado en mi casa y mi rutina como si fueran cucarachas y dentro de cincuenta años serán mi única herencia. Pobre de la que tenga que quemarlas. Conmigo, y a este ritmo, esto será peor que las fallas.

7 comentarios:

Deporten a Fran!! dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ninive drake dijo...

holaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! en unas horitas vuelvo y te cuento de nuetras moleskine, los turistas, y en especial (los adrileños) se merecen el oscar a los más coñazo, estoy baldada de pelear contra ellos, jajajajajjajaj, me tomo un té y me me voy al sobre en un plis-plás!! buenas noches

ninive drake dijo...

No sabía que hubiera tantos tipos de Moleskine!!! N las compra por internet, pero solo las de tapas negras y con una raya dentro, muy simplonas, pero tienen un montón de hojas, lo cual asegura que duran mucho y que las puedes dividir en 80000 compartimentos y anotar de todo... le pediré otras diferentes a partir de ahora... yo no soy de hacer collages, suelo hacer dibujos, irreconocibles por mí luego, va a ser verdad que cuando dejas andar la mente por un lado y tu cuerpo por otro, puede salir cualquier cosa, jajajajaja, a ver si voy a descubrir por qué la gente abusaba del LSD!!! pero si, cosas raras, rrrrrrrrraras... y no creo que nadie se atreva a quemarlas, mejor conservarlas hasta que se reduzcan a polvo...

un besazo!

Guaje Merucu dijo...

Hay que conservar todas esas cosas. El día que menos te esperas te las encuentras y te sorprendes pensando quién era esa persona que garabateó todo eso... O la reencuentras.

evamaring dijo...

Nínive, ya te regalaré yo una de las japonesas- que se despliegan como un abanico- para tus dibujos incomprensibles y en los q seguro q aparecen millones de turistas madrileños con siete ojos, nueve pies y que se expanden al grito de "Paaaarla!!" (digo eso y yo cambiaría los fines de semana mi casita de Heidi por una habitación en Rivasvahaciamadrid, es decir q les tengo envidia, pero bueno...)
Guaje, ojalá. Ojalá algún día reencuentre a esa persona.O mejor aún encuentre una libreta de otra persona más rayada que las mías y nos pongamos a hablar. Seguro q no se acaba la conversación.
Mil besos!!

Guaje Merucu dijo...

Me voy a pillar una moleskine, aunque sea para dejarla en blanco.

Besos, y nunca abandones esto.

evamaring dijo...

De momento no pienso dejar de daros la paliza guaje, así q, prepárate...y haces bien pillándote una moleskine, sé q es animarte a una adicción, pero tiene su punto. ¡Beso!