jueves, 10 de julio de 2008

Nueve minutos

para una despedida.Espero verte al otro lado del piano, tocando tu pandereta con ellos.Millones de gracias por tanto, Sergio.
I'll say a little prayer for you...

7 comentarios:

Guaje Merucu dijo...

dios, qué pena.

Un abrazo

evamaring dijo...

gracias guaje. Es muy triste.Un beso fuerte

ninive drake dijo...

No habrá más discos de La Costa Brava... y a mí no se me va la pena...

Guaje Merucu dijo...

Supongo que era inevitable, pero está claro, como dice Fran, ha caído el Capitán, y para mí se acabó el verano, el único posible

evamaring dijo...

La amistad no se acaba.N habrá más discos de la Costa Brava porque Sergio era esa amistad, igual que lo es Richi,Fran y Enrique. Sin él nunca hubiera sido posible otra Costa Brava, yo lo entiendo así.Llegarán otras canciones, otros grupos, otros veranos...tuvimos mucha suerte, muchísima: hemos vivido lo mejor de la Costa Brava. Y cada vez que suene "Déjese querer por una loca" habrá algo que empieza de nuevo. La Costa Brava no seguirá si ellos lo deciden, pero la Costa Brava no se acaba aquí, seguro, porque Sergio no se acaba, no se acabó el miércoles...Sergio era mucho talento para caber en una sola vida. Y la amistad que les une, como bien dice Fran, y lo bueno que de esa historia ha salido hay que mantenerlo como homenaje a Sergio.Habrá veranos perfectos, Guaje, con la brisa en la cara y un vermouth con hielo...
Besos fuertes y tangibles

Anónimo dijo...

La primera vez que escuché a “El niño gusano” fue en el Piramis. Estoy hablando de Zaragoza y de hace mucho tiempo, cuando todavía las ilusiones de “El niño gusano” cabían en el interior de la caja de una casete que enviaban a las radios. Actuaban como teloneros de algún grupo que ahora no recuerdo bien. Lo que sí recuerdo, en cambio, es que no conecté con la música de “El niño gusano”. Tal vez era el aire surrealista de sus canciones. O tal vez era que yo estaba pasando mi período postgrunge y quería seguir escuchando más grunge. O tal vez, simplemente, tenía que ver con el sonido cavernoso y sucio de aquel garito que nunca llegó a sala de conciertos, con su escenario a pie de pista, sin desnivel, y donde los grupos peleaban sus propuestas de tú a tú, mientras la cerveza derramada de las jarras convertía el suelo en una pista de hielo a cámara lenta. Meses más tarde les escuché en una entrevista en una radio local y recuerdo que comentaron que iban a realizar otro concierto en Piramis, porque no tenían pasta para comprar una serie de instrumentos que necesitaban. En ese momento me di cuenta de lo difícil que es sacar adelante tus ilusiones cuando el único espacio que tienes para guardarlas es la caja de una casete.


Es cierto que nunca llegué a conectar con la música de “El niño gusano”, pero me alegré mucho cuando, pocos años más tarde, sus ilusiones se hicieron realidad y llenaron con todas ellas una de las salas de conciertos de más renombre de Madrid.


Un abrazo para todos.

evamaring dijo...

Me llevaste tú Garp y brindamos con el auténtico gin-tonic, allí en el Bacharach, sergio no estaba, eran fiestas del Pilar .A la mañana siguiente yo te esperaba frente a la puerta de la FNAC donde había comprado "A los hombres de buena voluntad" y un regalo (para tí, claro). Recuerdo Zaragoza, recuerdo tus historias de fiestas de fin de curso en la barra del mítico bar de Sergio, la plaza del Pilar desierta en la madrugada y la música de La Costa Brava tan presente durante aquel viaje. Me he acordado mucho de Zaragoza estos días Garp y siempre estaba su música de fondo.No sabía lo del Piramis, no me lo contaste, pero ha sido bonito leerlo ahora.Gracias por el abrazo.
un beso fuerte
eva
ps:¡yo que siempre te decía que no había mejor título en el mundo que "El fabricante de alas de mariposa"...!