viernes, 11 de julio de 2008

Taulellet festival



Atardecía y Sergio hacía pruebas de sonido con "Mi última mujer". Sobre una terraza, en mitad de una montaña, habían colocado el escenario y a su alrededor velitas que después se fueron encendiendo. Aún conservo la camiseta de aquel concierto, diseñada por Elia.Durante los primeros fines de semana del otoño fue mi uniforme en Madrid. Yo venía de un taller de creación literaria de una semana en esa misma ciudad. La noche antes había estado hablando con Espido y mis compañeros sobre el concierto.La hermana de Espido vive en Zaragoza y al parecer conocía a Sergio.Yo le decía que nadie tenía unas letras así, que los suyos eran los mejores títulos.Ponía como ejemplo "Mme.Dos Rombos", "El fabricante de alas de mariposa" o "Déjese querer por una loca". Espido me daba la razón (luego le grabé mi recopilación de La Costa Brava y más de un domingo en el rastro canturreaba "adoro a las pijas de mi ciudad", pero aquello era otra época). Cenamos pollo y conejo, lo recuerdo porque nunca me ha gustado el conejo y aquel día me lo comí tres veces, de inhanición que arrastraba de Madrid.Crear literariamente debe dar hambre, no lo sé.Yo me puse en seguida la camisetas, se me caían los vaqueros y aún así, cuando descubrí a Richi- con el polo de rayas ajustado- pensé que era el hombre más flaquito del mundo.Me sentí un poco obesa, la verdad.Primero actuaron Ciudadano y colgaron la luna llena sobre el castillo.Richi y Sergio estaban sentados cerca de las bebidas, escuchando, charlando...como en la plaza de un pueblo. A Enrique le ví un momento pero me pareció tan guapo que no le miré más.Después me dí cuenta de que tocaba la bateria y de que era muy alto. Los tipos muy altos me gustan, pero me dan un poco de miedo. El concierto fue una delicia, pese a las críticas.Elia-pasajera2- y su hermano-xigronet- subieron al escenario a cantar.Luego bailamos todos el robot. A las tres y casi las cuatro terminaron entre risas y aplausos.Mi amiga y yo nos acercamos a despedirnos de ellos y a saludarles: todo en el mismo pack, dos por uno.Yo no quería ser groupie, pero era peor que eso, era fans y freaki.Le comenté a Sergio que escribía cuentos.Me dió su correo y me dijo que le enviara alguno. Jamás lo hice. Teníamos el mismo apellido: "marín".Nos reimos. Era fácil. Richi se disculpaba y los de Onda continuaban la fiesta.Bajamos de la montaña, despacio, yo conducía con cuidado.Escuchamos varias veces " Nadie sabía que estaba muerto". Nos despedimos contentas de nuestra aventura. Volvimos a Onda en Octubre (yo regresé de Madrid de un tirón: c/Hileras - polideportivo multifuncional de Onda sin pasar casi por el baño) Sergio seguía sonriendo desde el escenario. Y las fotos que dejo fueron de aquella primera vez. Nunca se han visto tales costas en estas montañas.
La Costa Brava, como bien decía Fran hoy, era, es la historia de una amistad.Su post de hoy y el de Richi desbordan cualquier palabra, van más allá de lo sincero, emocionante y profundo.No dejéis de leerlos por favor...nadie puede expresarlo mejor.
Empieza una nueva etapa, aunque nadie queríamos este final para un comienzo.Un abrazo fuerte para todos.Y mil y un besos.

1 comentario:

Guaje Merucu dijo...

Creo que no se puede decir más