Mi padre me traía folios y lápices bicolores del despacho.Yo aún no sabía escribir pero pintaba filas de hormigas y las salpicaba de puntos. Así empezó todo. Desde entonces no he dejado de rayar cualquier cosa: desde los folios del juzgado hasta el cartón de las medias. Esto no se cura, así que lo mejor es vivir rodeada de letras.
sábado, 12 de julio de 2008
Entre un montón de discos revueltos
perdido en mi habitación con todo al revés se pasan las horas sin saber qué hacer
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