No me lo dijo hasta la hora de cenar, por eso no le creí.
Sí, ya sé que con este tipo de cosas no hay que hacer bromas, pero mi marido es muy raro, qué culpa tengo yo…A veces habla solo, cuenta historias sin sentido…No sé por qué no le creí, pero el caso es que se hacía tarde, se enfriaba la sopa y la verdad, yo estaba más pendiente de la serie de televisión que de lo que él decía. Claro, si es que además el pobre es tan raro, que, bueno, no sé, pero después él se calló y continuamos la cena como cualquier noche. Cada uno a lo suyo.
“He visto un asesinato” creo que me dijo. Yo estaba en la cocina y casi no le oí. Algo más habló…que si un accidente de tráfico, una mujer… no lo entendí muy bien. Él iba y venía, me hablaba desde la habitación y yo estaba entre los cazos y el grifo, limpiando las acelgas. Tampoco se le escuchaba mucho, algunas palabras sueltas, de tanto en tanto. Pensé que me contaba algo de la radio. Como se pasa el día con ella pegada a la oreja.
Mi marido es pastor ¿se lo he dicho? Ya no me acuerdo. Me marean tantas palabras juntas. Pues sí, es pastor, y bueno, ya saben, los pastores se pasan casi todo el tiempo solos, con el rebaño, sin hablar con nadie. Por eso creo yo que se ha vuelto tan raro. Tiene un trabajo muy duro, no se pueden hacer una idea. Y muy poco reconocido, la verdad, que cuántas me dicen la suerte que tiene mi Paco, sin hacer nada en todo el día…Con lo sacrificado que es y la gente que habla por hablar, ya ven. Pero qué les voy a contar a ustedes con todo lo que tienen.
El caso es que mi marido, al ser pastor, se fija mucho en todo, es una persona... ¿cómo les diría yo? una persona de mirar mucho las cosas, muy observadora, sí. Y ayer lo vio todo. Sí, sí, como lo oyen, t-o-d-o.
No pongan esa cara. Ya les he dicho que yo tampoco me lo creí al principio. Cualquiera con dos dedos de frente le hubiera tomado por loco. Y nada de eso, como lo oyen, vio el asesinato. El de la pareja ¿ a cuál creen que me refiero? Si nadie habla de otra cosa en el pueblo…
No, ya sé, no tiene mucho sentido, ya. Pero les estoy diciendo la verdad, yo no les miento. Se lo juro por mi Alfonso que en Su gloria esté. Si yo no le hice caso…pero es que hoy, al poner la televisión y ver las noticias he reconocido la carretera. Mi marido lleva las ovejas siempre por esos campos. Quince años recorriendo los mismos caminos, las fuentes, el alto, la misma cueva de la Serpiente donde dormir si hay tormenta…Y claro, he descubierto que no era una tontería del pobre Paco, no…Me he quedado sin sangre en las venas. Miren lo blanca que estoy. Y cómo me tiemblan los labios. Del susto, de qué va a ser. Yo no entiendo mucho de todo esto, para qué les voy a mentir, pero creo que mi marido es el único testigo ¿no? Bueno, ustedes lo deben saber mejor que yo, pero por si acaso les cuento…
Iban una mujer y un hombre en el coche. Ella conducía. Paco les vio llegar desde lejos, es una recta muy larga la del Agüero, larga y fría, como un páramo. A mi marido siempre se le cruza un mal sueño cuando lleva a las ovejas por allí. Pero a lo que estábamos, aún no había anochecido y tampoco iban muy rápido, creo, así que oyó el coche acercarse y casi al mismo tiempo lo vio. Fue él, el hombre, no mi marido, quien tuvo la culpa de todo. Paco me contó que de repente se lanzó sobre la chica, como si quisiera abrazarla pero más fuerte y giraron hacia la izquierda de golpe. Ella no pudo ni frenar, la pobre no tuvo tiempo. Cayeron sobre el volante, o eso le pareció a mi marido, que dio un salto de la impresión y dice que oyó gritar a sus ovejas del miedo, pero ya se habían salido de la carretera.
Cuando les encontró ella ya no respiraba. El muy bruto de su novio, su marido o lo que fuera- que no lo han dicho en las noticias y digo yo que estarán investigándolo ustedes- le había clavado una navaja en el pecho muy cerca del cuello. Mi marido dice que no era muy grande, la verdad, pero que le había rebanado el pescuezo, como si fuera un cabrito. Todo el parabrisas se había llenado de sangre. Bonito corte llevaría que Paco vino descompuesto. Eso sí que se lo noté al entrar por la puerta: traía la misma cara que cuando murió la Soraya. ¿Quién es la Soraya? Pues la cordera favorita de mi marido. El lobo la destrozó a bocados una noche y dejó sus tripas desperdigadas por el corral, como si el mal bicho quisiera que lo viéramos. A Paco aquello le partió él alma porque él decía que la Soraya era como una persona. Que entendía lo que le contaba. Que era más lista de las demás y que le miraba con los ojos de su abuela, como si le viera por dentro. Para mi marido, después de que se nos muriera mi Alfonso, aquella oveja lo era todo.
¡Ay! Ya sé, ya sé…que no debía contarles lo de la Soraya, que a ustedes eso no les importa. Disculpen, pero una no sabe de estos asuntos y claro, los nervios y la cabeza… A veces ya no me acuerdo de lo que estoy diciendo. Perdonen, de verdad, perdonen, que no quiero molestarles con mis batallitas. Sigo con la escena del crimen o como lo llamen ustedes, que yo de letras no entiendo. Estaba con lo del hombre y el cuchillo. Menudo golpe le tuvo que dar el muy animal que el coche giró como una peonza y cayó bien lejos. Mi marido no lo esperaba, quién se lo iba a decir ¡Si todo parecía normal! Claro que nunca hay que fiarse de nada, que en cualquier momento salta la liebre, ¡y vaya si saltó! Pobrecilla, de verdad. Qué desgracia Señor, qué desgracia.
El coche estaba a unos quince metros de la carretera, dentro de la barranca. A Paco le costó bajar porque es honda, ya saben y él ya está mayor. Además con este frío se le resienten mucho las rodillas y como se pasa todo el día de pie, pues peor no lo puede tener, pero qué va a hacer el infeliz si es su trabajo. En fin…Cuando llegó no había fuego, sólo hierros y el humo de las tragedias. Se acercó a la puerta del conductor y la vio, rodeada de cristales rotos. Era una chica rubia, muy joven y guapa según me contó Paco. Con la piel muy fina, como de reina. Tardó mucho tiempo en sacarla porque el volante la tenía atrapada y cuando por fin lo consiguió descubrió la desgracia: vio la navaja, la boca torcida, la cara de ángel llena de sangre…Y la mirada.
A Paco eso le trastornó. Por eso yo no le hice mucho caso ayer, porque repetía muchas veces “Los ojos de la Soraya, los ojos de la Soraya” Lo decía con fiebre, como se mienta a un fantasma y claro, yo pensé que hablaba de nuestra oveja y que volvía a darle vueltas a aquello, así que no le escuché de puro cansancio o aburrimiento, que a estas alturas ya no sé qué es. Porque la verdad es que me ha tenido frita con la bicha esa, que ni que estuviera casado con ella, digo yo, menuda perra le cogió; pero bueno, esta vez la muerta no era ella, aunque cómo iba a saberlo yo Dios mío, cómo.No se si le dio un pasmo o qué le pasó por la mente a mi marido en ese momento, pero el caso es que al ver aquello y comprobar que ya no podía hacer nada por ella la dejó. Sí, allí mismo, donde la encontraron ustedes, con el frío que hacia. Y se fue.
Ya sé lo que piensan. El hombre. Qué pasó con el hombre. Por qué no le ayudó, o miró a ver si estaba con vida. No lo sé. No me ha dicho nada. Digo yo que porque vería que estaba muerto, así sin más, desde lejos, que a mí no me ha explicado mucho más. Ya… que no lo entienden. Que les parece raro. A mí también, pero ya les avisé al principio. Mi marido es así…
¿Por qué me miran con esa cara? No tiene gracia lo del asesinato ¿Que si me ha dicho algo más? Pues eso les estaba contando. Para qué he venido si no, para echar una mano al orden público, pequeña, eso sí, pero mano. Sí, hoy sí que le he visto. Ha llegado pronto a casa y yo le esperaba en la mecedora, haciendo labor y con la televisión puesta, por si acaso decían algo más las noticias. Venía callado y frío, como siempre. Ni siquiera le han salido las palabras del saludo .Yo en seguida le he preguntado, porque estaba muy preocupada y quería saber. Y no se lo creerán ustedes no, pero él no me ha contestado. Nada. Se me ha quedado mirando de lejos, así, como hace cuando tira piedras al río y me ha dicho que le deje en paz, como lo oyen.
Pero no, eso no es lo peor, no, aquí viene el problema, que ahora no lo quiere contar. A nadie. No. Yo le he dicho que tiene que venir al cuartelillo, sí, y explicar lo que vio, que él es el único testigo- se dice así ¿no?- pero no ha habido forma, nada. No me ha hecho caso, se ha puesto como un burro y yo le he dicho que está muy mal eso de callarse, que tiene que decir lo que vio. Que lo ha dicho la tele, que buscan testigos para clarear los hechos y él que no quiere. Miren si es tozudo que al final se ha enfadado conmigo y me ha gritado. No, no…no me ha insultado, ni pegado. ¿Cómo me va a pegar el pobre Paco? Sólo me ha dicho que me calle. Que le deje en paz.
Y me he venido como he podido, ya ven. ¿Han descubierto ya algo nuevo? ¿Se sabe si eran amantes? ¿Por qué la mató? ¿Tienen alguna pista?...¿Si Paco tiene cuchillo? Pues sí claro, qué tontería... si no ¿cómo va a cortar el chorizo o la comida todos los días? Pero no me acuerdo cómo es. De un palmo más o menos creo, sí, puede ser, pero no me hagan mucho caso, que ahora mismo con todo lo del crimen estoy un poco traspuesta…Puede que sea como ése que me enseñan, pero no lo sé. Pregúntenselo a él. ¿Pero que tiene que ver la navaja de Paco con todo esto?
Ya. Secreto de sumario. Pues ustedes sabrán lo que se hacen, que es su trabajo. Yo ya he cumplido. Sí, lo mejor es que vayan a buscarle si quieren y a ver si a ustedes se lo cuenta todo de corrido que a mí no me quiere ni oír.
A estas horas estará dormido. Lo encontrarán en la caseta, como siempre, junto a las ovejas.
A veces creo que sólo le entienden ellas.
6 comentarios:
Este cuento de tiempo atrás lo rescato para Magenta, que fue la única q lo entendió en su momento.
Un beso (¿llegará hasta tu avión?)
eva
Gracias por el revival personalizado, con lo que me gustaron siempre Paco y las ovejas me emociona aún más la dedicatoria.
Por cierto, todavía guardo la mantita (llena de bolas, sí) de las ovejas.
Y todos los besos lanzados llegan siempre a sus correspondientes aviones, ¡no sé cómo se apañan!
AY! QUE ME IBA QUEDANDO CADA VEZ MÁS MOSCA MIENTRAS ME ACERCABA AL FINAL...
ME HA ENCANTADO, ME AHS ENGANCHADO DE PRINCIPIO A FIN, FELICIDADES
MUACKA
Bueno, salió bien pero solo era un ejercicio de un taller: la noticia de un accidente, hora y media de tiempo y la primera vez q teníamos q leer nuestros cuentos en voz alta y frente al que hoy también es académico.Salimos del paso...pero, ya está. Me alegro de q te guste Nínive, yo ni me reconozco en q lo escribió.Un beso enorme
Nos lleva de la mano la historia
Gracias, Guaje.
Un beso
eva
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