domingo, 6 de julio de 2008

Pesadilla en vacaciones



Duermo mal, sueño cosas horribles. Me despierto con los mordiscos de Justine, que intuye que sufro y trata de liberarme. Pero mis pesadillas son pegajosas como la tela de araña y cuanto más hago por deshacerlas, por encontrar la trampilla de la realidad, más me confunden y caigo hacia dentro, tropiezo en la escalera de caracol. Me despierto y los ojos de Justine me consuelan e interrogan:" ¿cómo has salido de allí?" Juntas abrimos las ventanas y nos tumbamos al sol para que el sol cambie el amanecer.
Pero la pesadilla deja sobre mi piel una especie de película aceitosa- me convierte en el alien- que me aísla de lo que sucede alrededor, que me devuelve al reino de lo confuso. Trato de distraerme: llamo por teléfono, leo a Susan Sontang, dibujo en la moleskine, lavo los platos de la cena, compro lo que nunca puse en una lista...y cuando llego al parking del centro comercial descubro que no puedo más, que la pesadilla me ha ganado el pulso y que mi corazón hiberna en el asfalto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

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Guaje Merucu dijo...

A mí por desgracia me pasa lo mismo, la puñetera línea de hielo será, espero que combatas con tus armas, yo intento el exorcismo con canciones y palabras sueltas.

Por cierto, ¿llegó ya el spam?

ninive drake dijo...

oohhhhhh! "un corachon prechiocho" que diríamos cuando estamos de farra con algun martini rosso demás! don't worry, tu casa es preciosa, tus sábanas de las mejores y tus vigilantes felinos de lo mejor que se cotiza hoy en vigilancia y salvación, esto pasará y ni tan siquiera te dejará cicatrices.

un abrazo, cielote!

ninive drake dijo...

(de más, separado, que les he puesto supergen por error)

evamaring dijo...

La línea de hielo, el alambre del funambulista, la escalera hasta el trapecio, la delgada línea de frontera entre lo que está bien y lo que está mal, entre la felicidad y el sufrimiento...el vértigo y los pasos contados: uno tras otro, respirando con el abdomen.Lo hago como mejor sé pero me cuesta librarme del miedo a las pesadillas, del miedo a no poderme escapar de lo que me cuentan.Las canciones, los libros, las palabras, el mar y mis amigos me ayudan a esconderlo, Guaje.Mil y un besos.
Era chulo, sí,Nínive y lo que dices es cierto: a mis gatas me agarro cuando se me tuerce el día. Me tumbo en la terraza y cazamos moscas a saltos. De momento va bien, ya te contaré.Un abrazo fuerte
eva

evamaring dijo...

ah..y no hablo una palabra de alemán...