
"No- dijo el principito-Busco amigos.¿Qué significa "domesticar"?
-Es una cosa demasiado olvidada-dijo el zorro-Significa "crear lazos"
-¿Crear lazos?
-Sí-dijo el zorro-Para mí no eres todavía más que un muchacho semejante a cien mil muchachitos.Y no te necesito.Y tú tampoco me necesitas.No soy para tí más que un zorro semejante a cien mil zorros.Pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro.Serás para mí único en el mundo.Seré para tí único en el mundo...()
...Pero el zorro volvió a su idea:
-Mi vida es monótona.Cazo gallinas, los hombres me cazan.Todas las gallinas separecen y todos los hombres se parecen.Me aburro, pues, un poco.Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol.Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros.Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra.El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música.Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo ? Yo no como pan.Para mí el trigo es inútil.Los campos de trigo no me recuerdan nada.¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro.Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de tí. Y amaré el ruido del viento en el trigo..."
El Principito, Antoine de Saint-Exupery
No he perdido nada.Durante treinta y seis años siempre he tratado de quedarme con el color del trigo. Los ritos me asustan, es cierto, pero cada día es diferente gracias a ellos.
Ultimamente me despierto pronto, veo cómo amanece y doy un paseo por los blogs. Saludo a mis amigos si ellos también están despiertos, o si se quedaron en el sofá hasta tarde, con el Ibook, como hace Nínive. Pido disculpas por mi dislexia, que se acentúa de forma inversamente proporcional a la que se esconde mi timidez, es decir con un par de cervezas. Escribo algo entre sorbos de café con leche. Busco la recopilación que me dejó Domingo o la que me pasó Antonio antes de irnos a Formentera y bailo mientras hago la cama. Sigo la música del Flautista de Hamelín y me meto en la ducha. Frida buscan un trozo de sombra en la terraza. Justine pide a maullidos un abrazo. Me pongo collares, zapatos con cuña y me pinto los labios, lo mismo que hacía de pequeña con los tesoros de mi madre. Así llego al despacho.Echo de menos a los amigos que se alejan y guardo las lágrimas entre los expedientes si me los recuerdan. Llamo a Rosa-mi hermana, mi otra mitad- por teléfono y maldecimos la distancia que separa Castellón de Alicante. Repaso la agenda con Eva y le digo que cada día está más guapa, que el embarazo le da luz y a mí envidia. Reviso las demandas, atiendo a clientes, voy al juzgado en busca del trámite perdido.Imagino qué sería de mi vida sin el sol.
Y todas las palabras que me dejo, entre estos gestos, son migas de pan para no perder la calma.Mi vida se construye con pequeños ritos, fichas de lego que sin darme cuenta van subiendo altura. Me asusta verla crecer por si pierde el equilibrio y el cielo se derrumba sobre mi cabeza. Pero olvido el miedo cada vez que me acuerdo del zorro y del principito.
Siempre gano, como decía el zorro.Gano por el color del trigo.
2 comentarios:
El principito es un enorme pozo de sabiduría, sí. Gran libro entre los monótonos trigales del día a día.
Hola Suarón, encantada de leerte por aquí.Ayer descubrí tu blog y estuve leyéndote un rato muy largo.Disculpa si te deje un comment en el sitio equivocado,pero me gustó la forma en que argumentabas tu crítica, aunque debo reconocer q no sabía- sigo sin saber nada sobre el fondo- pero no pretendía ahondar en el tema ni ir más allá. Lo siento, torpe q es una. ¡Ah! Me reí mucho con el post sobre los aplausos.Disfruté con el blog. Debo agradecérselo a la red de Richi, y más concretamente al Guaje.
¡Besos!
eva
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