martes, 10 de junio de 2008

Monopoly

Final de un lunes: me llama mi amiga Belu, agotada entre películas de cine. informes del Ministerio y lavadoras. Me cuenta que hacer la compra ayer en Madrid era como meterse de lleno en las páginas de "El ensayo de la ceguera" de Saramago. La gente no compraba, sino que abastecía un búnker. Sus palabras caen sobre el charco de mi desánimo. En el despacho no queremos nombrar a la bicha, pero la crisis es más contagiosa que la peste negra. Llamo a clientes que tienen pendientes el pago de sus minutas- llega la renta, el verano, las pagas extras...- y me sorprende la existencia de una nueva moneda: las intenciones. "Yo te quiero pagar, pero no puedo. Cuando pueda, ya pasaré. Pero es que ahora tengo muchos gastos" Yo no: el despacho no contrata luz, ni agua, ni compra papel, ni paga impuestos, es una oficina pirata, construída en un túnel; yo no estoy colegiada, soy una súperheroína al margen de la Administración, me pongo la toga y vuelo allá donde surge el conflicto y como tengo una salud de hierro no necesito Seguridad Social; además mi padre es Joda, aunque envejezca jamás va a retirarse, porque su sabiduría no tiene límites y aún le dejan manejar la espada láser, así que no tenemos que pensar en la maldita jubilación, los jedis es lo que tienen, que no suelen viajar a Benidorm; yo, como soy de otra galaxia, pues eso, que ni como, ni bebo, ni me compro ropa, ni pago hipoteca, ni necesito seguro en el coche- ese coche que funciona sin gasolina y perfecto, como un reloj, no es un vehículo al uso, es Kit el de Michael Knight, pero en rojo- y que cuando llegan mis facturas al banco se levantan hasta los de las ventanillas, como si fueran bailarines en un musical, se alinean con la gente que ingresa sus nóminas y corean una canción de Judy Garland mientras piensan "ohhh,ohhh es de Eva, no nos preocupemos, ya pagará: vendrá aquí mañana con un saquito de intenciones- billetes verdes, color esperanza- y los guardaremos en una cajita de cristal. Entonces esperaremos, un día abriremos esa cajita y la oficina se llenará de mariposas" Y yo, convertida en un holograma manga, aparezco en el centro de este Chorus Line con los zapatos rojos del mago de Oz y hablo del arcoiris, moviendo a un lado y a otro la cabeza. Algo así imaginan. Incluso hay alguno que se atreve a reprocharme :"Tranquila, no te morirás de hambre". Cuelgo desesperanzada, mi frac se deshace en lágrimas que no llegan a caer. Me invade la rabia de Scarlett O' Hara en su famoso juramento. Me subo sobre la mesa y pongo al Constitucional por testigo de que nunca volveré a pasar hambre, pero me enredo con los tacones y caigo de bruces sobre la moqueta. La telefonista de Lex - repugnante la serie de Javier Cámara- se me aparece: "Haz un curso de corte y confección en CEAC. Y ponte tetas.Sin ellas no hay paraíso" Pues no creas que no me apetece, estoy a punto de contestarle, pero ya no me sale ni el sarcasmo. Yo, cuando voy a comprarme unos zapatos, no le digo a los de la tienda "Me encantan, son perfectos, me los llevo; pero no los voy a pagar, no ahora no, no puedo.Tengo muchos gastos,¿saben? Pero mi intención es pagarlos.Ya volveré entonces, cuando mis intenciones se transformen en cash" Tampoco utilizo el dinero del Monopoly en la verdulería ni le digo al médico cuando voy a su consulta "¿ah! ¿Que tengo que pagar por la consulta?¡ Pero si no ha hecho nada más que contestar a mis preguntas! Pues no llevo nada...¿cogéis tarjeta?" . Sin embargo desde que empecé a trabajar como abogada no he dejado de oir excusas semejantes . Lo peor es que al final te desangras y, o bien te vuelves insensible, o todo te parece tan miserable que te entran arcadas en el momento de pedir una provisión de fondos. No hay que engañarse, la gente visita nuestros despachos cuando tiene problemas, en esas circunstancias para tener la mente fría y reclamar lo que es justo (que paguen nuestros honorarios) se necesita un estómago especial, con una capa muy gruesa, de metacrilato, mejor que de parafina, para no tener la sensación de que estamos volando en círculos sobre la desgracia. Por eso ultimamente yo me callo y todo lo pido por escrito.Soy ellenjamesiana (ver "El mundo según Garp"). Al principio quería ser como Robin Hood para que mi trabajo revertiera en ayuda a la gente sin medios, ahora sólo pido convertirme en funcionaria. Dicen que en temporadas de crisis la creatividad se dispara. Será porque ante esta lluvia lo único que podemos hacer es soñar. Hoy dicen que estamos en alerta roja. Quién se invento este maldito juego en el que comprábamos bancos, vendíamos manzanas y traficábamos con calles,que me den su teléfono que tengo que pedirle el libro de reclamaciones. Además como el sufrimiento no tiene límites esta tarde se estrena la selección Española en la Eurocopa. Llegar a cuartos ya me parece una victoria: desde que ví a Luís Aragonés saltando ayer en el hotel me ha invadido el pánico.
ps: No todos los clientes son como de los que hablo en este post. Hay un gran porcentaje de personas honradas, agradecidas y leales. Por esos me dejaba quemar.Por ellos me levanto de la cama.
ps2: No quiero ser frívola: hay personas que vienen con una situación económica difícil y a las que la crisis ahoga. Te dicen que no pueden pagarte ahora y que cuando puedan vendrán.Y vienen. O al menos no te engañan. No me quejo de ellos, ni hablo de cómo me las arreglo con ellos- mano izquierda y mano derecha guardan silencio- aúllo por culpa del caradura que, después de comprarse un Mercedes SLK y cuando ya le has sacado de más de un apuro se niega a pagarte, cuestiona tu profesionalidad y aún te escupe un "¿me estás amenazando con que si no te pago dejas de ser mi abogado?" Algo hay en su organismo que ha hecho que la crisis se convierta en pandemia.

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