convertirme en la chica del vestido azul, la que agita la red con los hombros, la que da vueltas sobre el columpio, la de la fuente también, la de ébano que se cae sobre el césped, la que no se detiene a preguntarse dónde van los aviones, la que bebe sin vaso en la oficina, la que afila sus tacones junto al radiocasette, la japonesa del tatuaje en la clavícula...y si ya he llegado tarde a todo eso, por lo menos, quiero ser la chica que da abrazos de agua.
2 comentarios:
Hoy he recordado este post cuando he leído en el nuevo libro de Jeannette Winterson:
“Vivo en un eco de otra vida. Es como una de esas conchas que tienen el mar dentro. No todos los
días, no a menudo, pero si nos la acercamos al oído la otra vida sigue ahí. Puedo oírte… y oír cómo
sube y baja la marea. El torrente de agua entre los guijarros.”
Winterson...cuánto tiempo.Qué bonita la imagen del texto.Me acuerdo del primer libro q cayó en mis manos de ella, en otra isla que sigue ahí.Besos garp.
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