"Soy levantino, guapo o feo, ¡qué más da!, descreído hasta ver qué pasa, tímido como un conejo, ingenuo, cordial cuando me arranco (suele suceder a la tercera copa), serio y tarambana a la vez, eso depende.Adórnese este flan con una guinda de mala uva, siempre necesaria por si a uno le pinchan, y ya está.Nací en Villavieja (Castellón) en 1936, año de mala gracia en el que dio comienzo aquella traca siniestra.Actualmente resido en Madrid.Todo será hasta que me harte.Tengo de mediterráneo lo que ese mar da siempre gratis: pereza, buen color, tino para la amistad, fé ciega en la mitad inferior del cuerpo, vientre sano, capacidad de emoción con la luna llena, rabia interior y ojos abiertos a cualquier luz: virtudes si es que lo son, todas de antaño, como bien se ve, de cuando lo único honesto era montar a caballo y creer en Dios.No he dormido bajo los chopos de los caminos, no he robado peras para subsistir, ni he hozado en los basureros, como parece ahora lo obligado.Pienso que un buen aventurero lo es incluso sin salir de la habitación.A mí como escritor me obsesiona la otra miseria, la auténtica: la de la tripa llena y el seso vacío, la de los rencores instintivos, la de las manos enjoyadas e inútiles, la de las cabezas hermosas de la fábula.Por gustarme me gustan las piernas de las muchachas, los mendigos con orgullo, las voces que claman en el desierto y cosas así.Creo que se nace para esto de escribir, de la misma forma que se nace para calvo.Una broma pesada.Toda mi filosofía de momento se reduce a aquello de : si sale con barba San Antón y si no...Exactamente eso."Manuel Vicent, "Autorretrato", contraportada de "Pascua y naranjas", primera edición del Premio Alfaguara 1966, 150 pesetas.
1 comentario:
Me quito el sombrero, refleja la cotidianeidad levantina como pocos.
Un saludo if-eve, ya lo pillé, cuestión fonética que se me escapaba...
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