Recordó la época en la corte, cuando las horas estaban huecas, de un lado a otro de aquella estancia. Recordó la estrechez de su voluntad, atrapada por el miriñaque: el codo sobre las rodillas mientras solicitaba que la Infanta le respondiera y debía aguantar, por imposición de su majestad, la mirada del pintor sobre su nuca. Mi padre me traía folios y lápices bicolores del despacho.Yo aún no sabía escribir pero pintaba filas de hormigas y las salpicaba de puntos. Así empezó todo. Desde entonces no he dejado de rayar cualquier cosa: desde los folios del juzgado hasta el cartón de las medias. Esto no se cura, así que lo mejor es vivir rodeada de letras.
domingo, 11 de mayo de 2008
Esquina de la exposición
Recordó la época en la corte, cuando las horas estaban huecas, de un lado a otro de aquella estancia. Recordó la estrechez de su voluntad, atrapada por el miriñaque: el codo sobre las rodillas mientras solicitaba que la Infanta le respondiera y debía aguantar, por imposición de su majestad, la mirada del pintor sobre su nuca.
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